sábado, 23 septiembre 2017 Número de edición: 5264
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Los colegios del Opus Dei se acercan a la modernidad: que no les pase nada

Los colegios del Opus Dei se acercan a la modernidad: que no les pase nada
  • La idea de Yago de la Cierva es: nos admiran pero no nos quieren, hay que conseguir que nos quieran.
  • ¿Seguro que les admiran? Mala señal.
  • Con ello la Obra parece entrar en la peligrosa ley de la gradualidad.
  • Que no en la gradualidad de la ley.
  • Además, ¿no habíamos quedado en que eran los padres quienes dirigían estos colegios? ¿Seguro que están de acuerdo?

Nos admiran pero no nos quieren: tienen que querernos. Tal es el mensaje nuclear del cónclave que el pasado mes de julio celebraron en la Universidad de Navarra los colegios afines a la Obra, Fomento de Centros de Enseñanza, con la aportación de otros satélites escolares del Opus Dei, como la Fundación Arenales.

La doctrina impartida en ese foro se puede resumir así: “Ya no estamos en una sociedad cristiana. La gente nos sigue admirando pero ya no nos quiere. Tenemos que hacer que nos quieran”.

Conste en acta: uno comprende lo difícil que es sacar adelante un colegio cristiano si no funciona el cheque escolar, si no quieres hacer educación elitista y tienes en el frontis ideológico a Podemos o al PSOE, con la basura añadida del Partido Popular. Es decir, si sólo se cuenta con cristófobos de izquierdas y tibios de derechas.

Ahora bien, precisamente por eso, porque estamos en una sociedad -al menos en un poder- postcristiana, es cuando no tienen que aplicar la ley de la gradualidad sino, en todo caso, la gradualidad de la ley. Traducido: no seas comprensivo con los principios, sólo con las personas.

Dicho de otra forma, a más relación menos vocaciones, cuando reduces la exigencia mayor es el fracaso.

Dudo mucho que se admire a los colegios de la Obra porque hay mucho odio en el aire, pero, en cualquier caso, Yago de la Cierva, ideólogo del cónclave, no debería jugar con los principios. Hoy menos que nunca. No se trata de contentar al mundo: mejor encabronarle.

Además, ¿no habíamos quedado en que los colegios de Fomento eran obra de los padres? Lo pagan los padres ciertamente y, lo paguen o no, ¿no eran los padres los encargados de marcar la educación de sus hijos? Entonces, ¿por qué lo hacen un montón de personas, algunas de ellas solteras?

En cualquier caso, en materia de educación nunca cedas en los principios, aunque no ceder te lleve a la quiebra. Precisamente, Yago, porque estamos en una sociedad donde el poder es postcristiano.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com