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Selina Sen es india descendiente de bengalíes que dejaron el llamado Pakistán Oriental (actual Bangladesh) en 1947, cuando se produjo la migración más sonora de la historia de la humanidad: varios millones de personas cambiaron de lado en un tiempo récord y a lo largo de toda la frontera india, de este a oeste. Básicamente, los hindúes hacia territorios hindúes y los musulmanes hacia territorios musulmanes. El marco bélico no era halagüeño. La primera de las tres guerras indo-pakistaníes se llevó por delante a mucha gente, creando un problema de refugiados que se solucionó con su asentamiento. Sin ir más lejos, Nueva Delhi dobló su población.
La autora construye la novela con retazos de la memoria familiar, puesto que su madre nació en la antigua Bengala, antes del éxodo, y vivió en primera persona el desgarro familiar. De este modo, Sen crea una obra melancólica que transmite a la perfección la sensación de desarraigo y extrañamiento, sazonada con un argumento ficticio pero totalmente verosímil.
La familia protagonista se compone de Ma, la madre viuda; la abuela Dida y el abuelo Didu, instalados mentalmente en el pasado (especialmente él); y las dos hijas: Chhobi, cuyo destino típicamente indio no vamos a revelar, y Sonali, la más díscola. Con este elenco de personajes, se teje una trama basada en la cotidianidad india y el trasfondo del asesinato de la primera ministra Indira Gandhi en 1984, seguido por los tumultos que tomaron el cariz de una mini guerra civil.
En suma, novela sutil, bien hilvanada y rica en vocabulario, con un índice final de terminología hindustani y bengalí, principalmente, para que el lector español no se pierda. Buena traducción del original inglés por parte de Dora Sales.
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