Si hay algo que al hombre le hace grande es precisamente la historia que le precede. Pero no solo. También le engrandece cómo ama la historia que le ha construido hasta sus días. España, ese pueblo cainita, demasiado Quijote para darse seducir, porque su orgullo le impide pensar que los demás pueden darle algo que le mejore como persona, o aún más materialmente dicho, su existencia, ha sido casi la única nación que se ha dejado engañar por la Leyenda Negra. Porque los otros, los que nos azotaban con ella, no necesitaban creérselo porque al fin y al cabo era la herramienta con la que hundir al enemigo por medio del desprestigio, que es la forma más eficaz de matar por los siglos de los siglos, amén. Y dentro de ese complejo buenista del españolito que muchos llevan dentro, que le hace pensar que lo español y los españoles somos una raza paria, y que terminan confundiendo lo hispánico con la hispanidad, la justicia con la venganza y la mentira con lo que les interesa creer, vamos a dar un poco de conocimientos marmóreos que ayuden a que los cimientos de nuestra brillante cultura que ha iluminado a pueblos y seres de diferentes razas y condiciones, lo mejor que ha parido madre, a saber: el idioma y unos valores de comportamiento que hacen ver al mundo con esperanza y generosidad, frente al puritanismo calvinista y el pragmatismo anglosajón. Hace meses traté del valor histórico de España y de cómo hizo que el mundo girase en cierto sentido. España, un fondo de armario inagotable fue un artículo de calado porque sobre todo se refería a hombres y mujeres que dejaron su vida por hacer las cosas según la moral de sus actos. Una moral recta, con sus errores y sus aciertos, como todos, pero con el arrojo de quien hacía lo que hacía por Dios, o al menos por los demás. Hoy se estila la miopía pragmática de que solo vale lo que le vale a uno mismo, hoy y ahora. Lo demás es despreciado. La hispanidad es un aire que impregna todo de valores al servicio más allá de uno mismo. Quien no entiende esto, no entiende nada. Idea de la Hispanidad (Homo Legens). Manuel García Morente. Quizá el libro más relevante que muestra al lector la esencia de ser español e hispano. La obra busca la historia del pueblo y cómo la religión católica ha ayudado a perfeccionar y redondear una conciencia que ha sabido corregir las injusticias que el paso del tiempo proponía en su caminar. Trilogía de la Reconquista (Esfera de los Libros). José Javier Esparza. Sí, la España moderna comienza en el Descubrimiento de América pero, como todo, existe una génesis y lo Hispánico comienza a cimentarse en la cornisa Asturiana, rematada con la toma de Granada. Ya, los Reyes Católicos, habían unificado lo que sería el mayor logro del mundo e hicieron de la joven España un país que tenía mucho que decir al mundo, y lo dijo, ¡ya lo creo que lo dijo! España. Una gran historia para los más pequeños (Ciudadela). Pablo Fernández, Ernst-C. Schkopp y Fernando Stampa García-Ormaechea. Dadas las circunstancias de los derroteros que corren en la educación escolar, el ambiente socio político y las mentiras en muchos círculos kulturetas les recomiendo vivamente que se hagan con un ejemplar de esta publicación. Una historia muy accesible para los niños que les entretendrán por los dibujos y cómo lo cuenta, que servirá para que muchos padres y abuelos pasen divertidas tardes y, lo más importante, dejen una huella cierta de España y su historia. Para todo, hay que comenzar cuanto antes. Humberto Pérez-Tomé Román @hptr2013