Jueves, 27 abril 2017 Número de edición: 5158
Inicio > Confidencial > Las familias numerosas, en guerra contra el PP de Rajoy

Las familias numerosas, en guerra contra el PP de Rajoy

Las familias numerosas, en guerra contra el PP de Rajoy
  • El último episodio lo protagoniza Cristina Cifuentes, afín a Rajoy, que incumple el prometido descuento por transporte.
  • El movimiento de familias numerosas despierta en España y exige ayudas en condiciones.
  • Lo único que ha planteado la ministra de Sanidad es agrupar en una ley las prestaciones, nada más.
  • Por eso quieren reunirse con ella las asociaciones y que conozca de primera mano sus problemas.
  • El colmo llega con la ponencia del PP sobre natalidad: resolver el problema ampliando el concepto de familia.
  • Maroto “quiere combatir el envejecimiento con las recetas que los han provocado”, se quejan las familias.

El gesto más reciente de Rajoy (en la imagen junto a Cifuentes, Javier Maroto y Dolors Montserrat) hacia las familias numerosas ha sido excluirles del bono social eléctrico tras lo pactado con el PSOE.  Prefirió ese acuerdo a lo que le habían reclamado desde la federación nacional que agrupa a las familias numerosas, la FEFN, que había hecho constar que no se trata de un colectivo cualquiera sino de un colectivo vulnerable en el 44% de los casos.

Ni caso y eso que el colectivo en cuestión afecta en España a medio millón de familias -no es poco-, pero que apenas figura en ninguna agenda oficial. Tampoco en la del PP, preso en un suma y sigue de omisiones, ya me entienden, que pone de relieve dos realidades bastante claras: que a ese partido le importan un pito y que el Gobierno de Rajoy está más atento a una política de gestos que a una política de apoyos. Los gestos son constantes, sobre todo guiños a la ideología de genero (basta cualquier telediario de la pública TVE para comprobarlo), mientras que nada se dice, nada se escucha, sobre una política de apoyo real a la familia.

El último episodio llega de la Comunidad de Madrid, presidida por la flamante Cristina Cifuentes (sale a relucir cíclicamente en las quinielas para suceder a Rajoy). Hace casi un año (febrero de 2016), su consejero de Transportes, Pedro Rollán, prometió tener lista una tarjeta monedero para que las familias numerosas pudieran acceder a los descuentos en el transporte público urbano. Pues bien, en vísperas de la Cabalgata de Reyes -o sea, este jueves-, nada de nada. La cosa sigue en el punto que estaba.

Lo ha denunciado la Asociación de Familias de Madrid, a través de un comunicado con un título bastante gráfico: El transporte urbano de Madrid, Metro y EMT, sigue penalizando a las familias numerosas”. En el texto se da cuenta de la “vergonzosa gestión administrativa”  y ese nada de nada queda resumido en una frase: “Ni EMT, ni Metro de Madrid ni abono anual”.

Pero el casus belli se queda pequeño comparado con el comportamiento del propio PP, no sólo con las familias numerosas, sino con la familia en general. La prueba del algodón está en la Ponencia Social anunciada en diciembre por Javier Maroto, vicesecretario del partido, de cara al próximo Congreso de febrero.

En esa ponencia, curiosamente, se habla de abordar el problema de la natalidad -que sí, es un problema, por el envejecimiento de la población- al mismo tiempo que se propone ampliar el concepto de familia “atendiendo a nuevas realidades”. O sea, familias homosexuales, monoparentales, reconstituidas…  para “hacer realidad que quienes quieran tener hijos, los tengan”. Y nada en defensa de la familia natural, la que todo el mundo entiende sin ningún problema, porque así hemos venido a este mundo y así nos iremos.

No es de extrañar la reacción de  las asociaciones de familias numerosas, como la de Madrid (Fedma), que califica propuesta del PP de “maquillaje caducado”. A través de un comunicado, dejaron claro que “ampliar el concepto de familia no es defenderla”. Los populares “aciertan en el diagnóstico -añadían-, pero se equivocan en el tratamiento: quieren combatir el envejecimiento poblacional, pero con recetas que son las que precisamente han provocado ese envejecimiento”. Menos ideología de género (esa tremenda desigualdad) y más sentido común.

Por supuesto, ninguna novedad en la ponencia del PP sobre el aborto o la gestación subrogada (vientres de alquiler), alarmante en el desprecio de la dignidad de las personas. Pero no, en el PP, como dijo Maroto, “no se niegan a ningún debate”. Olé. También, por la misma, podría volver el debate de la esclavitud y los populares podrían entrar al trapo. Nada sobre el salario maternal, y menos sobre las actuales y vergonzosas ayudas a la familia en España: 24 euros al mes por hijo frente a los 91 de media en Europa.

Y nada tampoco sobre otras cosas que preocupan de verdad a las familias, como el cheque escolar o la libertad de enseñanza, que es lo mismo que ha puesto en cuestión Cifuentes en Madrid, desde julio, con las leyes sobre identidad de género y diversidad sexual. No quedan ahí, se alargan en una amenaza subliminal a los conciertos educativos. El caso más claro es el del colegio Juan Pablo II de Alcorcón, paradigmático: no logró llevar a la cárcel a su director pero le impone una multa de 1.000 euros.

Además del PP, el frente se amplía al propio Gobierno Rajoy. En concreto hacia la nueva ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, que prometió en el Congreso aumentar las ayudas a las familias numerosas, pero con una fórmula magistral: agrupar en una ley todas las prestaciones, como si modificar el ámbito normativo supondría modificar la norma. Monserrat Dolors, que no tiene por no tener ni presupuesto propio, no hace otra cosa que mantener los 100 euros por mes e hijo, una cantidad ridícula frente a otras legislaciones europeas que sí se toman en serio el envejecimiento de la población (Alemania, Francia, Bélgica y un largo etcétera).

No es de extrañar, en consecuencia, que las familias numerosas haya pedido ya una reunión con la ministra para explicarle de palabra, de primera mano, los problemas a los que se enfrentan esas misma familias y “sus principales demandas”.

Rafael Esparza