viernes, 23 febrero 2018 Número de edición: 5374
Inicio > Enormes minucias > La secta de los capones

La secta de los capones

La secta de los capones
  • Esterilicémonos: todo sea a mayor beneficio del planeta.
  • La ética nos exige terminar con la raza humana.

Ya se sabe que la cría del capón tiene dos claves: castración y engorde. Por eso, han decidido denominar así a la nueva idea, genial idea, de un grupo de seres comprometidos con el desarrollo sostenible.

Dicho de otra forma: tenemos nueva secta en la oficina, la secta de los capones, los que se esterilizan por razones éticas, sobre todo éticas, y muy, muy ecológicas. Su principio resulta indiscutible: el depredador del planeta, el pérfido hombre, debe suicidarse en pro de los animalitos y de las plantas, cada día más faltas de oxígeno, las pobrecitas.

Animalismo, ecologismo, al fondo, panteísmo: el hombre es un bicho más entre los millones de especies de fauna y flora.

Es el reino de los capones y las estériles, pero esta vez, en ambos casos, por propia voluntad… que hay que ser imbécil. Han formado una especie de secta, dirigidas por un filósofo sudafricano, o así.

Vuelve Fujimori. Entre las muchas cosas, no muy buenas, que perpetró el expresidente peruano, figura la esterilización forzosa de un cuarto de millón de mujeres.

Con que atención al nuevo movimiento de capones: parejas que se esterilizan para no tener hijos, dado que su objetivo es la extinción de la raza humana. Pero, ojo, lo hacen por razones éticas, que conste. Sin duda, demoníaco.

Sí, demoníaco, porque estamos, habrá que recordarlo, en la era de la blasfemia contra el Espíritu Santo, donde lo bueno es malo y lo malo es bueno… y entonces no hay manera de solucionar nada. Verbigracia: que la gente se niegue a tener hijos por el esfuerzo que supone la crianza y educación de la prole no está bien, pero no es una blasfemia contra el Espíritu Santo (el pecado que no se perdonará, ni en este mundo ni en el otro). Sin embargo, ir hacia la extinción de la raza humana y auto-esterilizarse para no tenerlos, eso sí es una blasfemia satánica contra el Espíritu, es decir, contra la raza humana, a quien se pretende aniquilar.

La secta de los capones para acabar con la raza humana es muy ética.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com