Viernes, 24 marzo 2017 Número de edición: 5134
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La ideología de género. El daño que no duele… ¡al principio!

La ideología de género. El daño que no duele… ¡al principio!

La izquierda, una vez perdido el contenido social en la lucha de clases, toma las riendas de la lucha de sexos para alcanzar el poder, proponiendo supuestos derechos de minorías para alzarse con la justicia del individuo. La mujer se convierte en la punta de lanza de este movimiento vendiéndole la “libertad” de su propio cuerpo y disfrutarlo para sí misma, distanciándola de las consecuencias de la procreación.

Cuando las ideas se ponen a disposición del poder, se convierten en ideologías y la ideología de género es la tendencia impositiva que busca el cambio de referencia antropológica del ser humano con el fin de dominar a la sociedad, convertida en una masa acrítica. Busca destruir a la mujer, la familia y al hombre. Hay que romper con el principal muro que le permita avanzar: la intimidad familiar, donde las personas son queridas por quiénes son y no por lo que son; así, el camino queda abierto a la fácil manipulación del origen de cada persona, pues pierde sus referencias familiares, religiosas, tradicionales y de costumbres que le retornan una y otra vez a sí mismo y a sus orígenes. Ese es el objetivo inmediato de la ideología de género, desmembrar a la sociedad y, por lo tanto, desproteger a la persona quedando a merced solo del aparato del Estado para decirle qué se puede hacer y qué no.

El fundamento ético de esta concepción es el relativismo aplicado a la sexualidad. Ya no existe un orden real ni objetivo que todos debemos respetar. Como expresó muy bien Zapatero al decirnos que la Ley Natural es tan solo un vestigio ideológico y una reliquia del pasado, somos nosotros mismos los que decidimos lo que está bien y está mal.

Como en toda dictadura lo que se busca es el poder omnímodo y solo se puede conseguir a través del miedo (comunismo), eliminando al enemigo (nazis) o corrompiendo la razón y desorientando al individuo sobre el reconocimiento de su propia identidad (la ideología de género).

¿Y por qué esa obsesión con todo lo relacionado con lo sexual? Pues mire usted, porque es precisamente el sexo lo que en raíz define qué y quiénes somos y por esta razón es el escollo que se debe abolir: no hay sexos, eso solo es una apariencia externa que no se corresponde con lo que somos, porque somos lo que decidamos, no lo que la naturaleza nos ha dado.

Así surge el género como eufemismo en el que cabe todo. Hay dos sexos (accidente) y cinco géneros (voluntad): Los seres humanos tienen un mismo género que puede manifestarse como heterosexual, homosexual, lesbianismo, bisexual y neutro (y todo lo que además usted quiera ser). Es lo que se viene llamando sexualidad polimorfa.

Las herramientas de la ideología de género son los medios de comunicación social, los procesos legislativos y la educación escolar. Pero como son las leyes las que normalizan a la sociedad y dan carta de legalidad al comportamiento humano, es donde más tiempo y dinero se invierte. Fruto de esto son las siguientes leyes: Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (aborto), divorcio exprés, el matrimonio homosexual, la adopción de hijos por homosexuales, ley de familia (heterosexual, homosexual y monoparental), derecho a tener hijos (fecundación in vitro y vientres de alquiler) en contraposición al aborto, la ley de violencia de género, educación para la ciudadanía, rectificación registral de la mención relativa al sexo; Investigación Biomédica.

La Ley de Libertades Religiosas es la todavía la gran ausente con la que Pedro Sánchez acaba de amenazar con su creación si fuera presidente. Sepan que está redactada desde la era Zapatera a la espera de que llegue otro sectario para imponerla. ¡Y llegará, téngalo por seguro!

A la ideología de género le falta un razonamiento ordenado, claro y simple, que cuando se explica provoca un gran rechazo en la opinión pública. Pero tiene sus técnicas para la manipulación del lenguaje que conforman el llamado ‘trasbordo ideológico inadvertido’. Son las llamadas ‘palabras-talismán’, que despiertan “impresiones, emociones, simpatías o antipatías que los medios de comunicación ponen de moda, como el propio “género” en lugar de “sexo”, “embarazo no deseado” o “interrupción del embarazo” sustituyendo a la palabra “aborto”.

Otras palabras-talismán empleadas por la ideología de género son “sexismo”, “feminismo”, “machismo” o “educación sexual”. En estos momentos no hay ni un solo partido político con opciones a gobernar que no esté plenamente de acuerdo con las tesis de la Ideología de Género.

Pero para la difusión en contra de la Iglesia han orquestado una gran estructura global, política y financiera: la ONU como institución y todas las marcas que trabajan a su servicio para la imposición ideológica en el mundo con unos presupuestos millonarios para actuar y comprar voluntades. La ONU no tienen poder ejecutivo en ningún país pero su opinión pesa mucho en los gobiernos de turno.

Pero esta dictadura de la sinrazón tiene un gran enemigo: la Iglesia, que es la única que hace frente a esta aberración que atenta directamente al ser humano, su concepción de la libertad y la verdad. Pero esta es nuestra esperanza: como toda mentira ideológica se hundirá y la verdad resurgirá de nuevo.

Libros recomendados para saber más de Ideología de Género:

La Ideología de Género o el género como herramienta de poder (Sekotia) Jorge Sacala.
La ideología invisible (Libros Libres) Jesús Trillo-Figueroa.

Conozca realmente como es la Ley de Violencia de Género (Sekotia) Alsa Librum.
La Ideología de Género (Libros Libres) Jesús Trillo-Figueroa.

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Humberto Pérez-Tomé Román

@hptr2013