lunes, 22 enero 2018 Número de edición: 5350
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La histeria de la corrupción: el caso de Nieves Alarcón

La histeria de la corrupción: el caso de Nieves Alarcón
  • Fue despedida por la universidad Villanueva porque su imputación en el ‘caso Púnica’ atentaba contra la reputación del centro académico.
  • La esposa de Francisco Granados cometió un grave caso de corrupción: vivir en régimen de gananciales con su esposo.
  • La corrupción está mal. La lucha contra la corrupción, a veces, está peor.

El juzgado de Manuel García-Castellón ha decidido imputar a 24 cargos relacionados con el Canal de Isabel II por el ‘caso Lezo’. En definitiva, una empresa colombiana, Inassa, comprada a mayor precio del debido con cargo a la empresa pública: la diferencia, para los presuntos implicados.

Ahora bien, ¿es necesario, Señoría, manchar el buen nombre de 24 señores, nada menos, no porque usted sospeche que han robado, sino simplemente para utilizar sus declaraciones afín de probar el delito de los presuntos delincuentes? ¿No podía haberlos llamado como testigos? ¿O es que amenazándoles con la acusación cree usted que van a cantar más?

No hablo de la histeria de la corrupción sino de la histeria de la lucha contra la corrupción. En este caso, no pienso en los corruptos, sino en los “Don limpio” de turno.

Media España está imputada porque en ocasiones, los fiscales deciden que lo mejor es imputar a alguien para obtener la información que desean. Pues miren, ustedes, señores jueces y fiscales, ni para obtener información se puede jugar con el buen nombre de la gente.

Porque, además, la mera imputación, aunque sea en fase de instrucción y no vayas a juicio, sólo aporta injusticia. Ejemplo vivo: la esposa de Francisco Granados, Nieves Alarcón, era profesora de Economía del Centro Universitario Villanueva, se vio imputada en el ‘caso Púnica’. Sin comerlo ni beberlo, sí porque no se enteraban de nada, fue despedida del Centro Universitario Villanueva, donde impartía clases de economía. Le explicaron que no podían arriesgarse a que el centro sufriera merma en su reputación y decidieron despedirla.

Así, Nieves Alarcón ha perdido su empleo y, a cambio, se ha enterado de las andanzas de su esposo, del que no se ha divorciado porque se lo impiden sus convicciones religiosas.

Y ojo, toda las acusaciones contra Nieves Alarcón lo son por vivir en situación de gananciales con su esposo. ¿Es justo esto?

Y por cierto, pura casualidad, pero su hermana, Mar Alarcón, fue despedida como directora general de Trabajo de la Comunidad de Madrid en los primeros meses de Cristina Cifuentes como presidenta de la región. Seguramente sólo se trate una coincidencia en el tiempo.

La corrupción está mal. La lucha interesada contra la corrupción… a veces está peor.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com