martes, 21 noviembre 2017 Número de edición: 5306
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La cosa catalana

La cosa catalana

Toda España, todos los españoles, pendientes de un proceso ilegal que nos embarga los noticiarios, a muchos la cabeza y a otros tantos el corazón. Y todavía quedan muchos más que deciden no saber, no informarse, porque quieren vivir en paz en la ignorancia, que es la mejor forma de que te roben la vida sin derecho a queja.

No voy a entrar en la valoración legal del proceso de un embargo de la democracia a base de eslóganes populistas como que “el voto es la democracia”… En fin, saben a quién hablan y saben bien que sus seguidores están dispuestos a seguir creyendo lo que les digan porque llevan décadas enseñados para eso, para creer solo aquello que les da la razón a su sin razón. Pero guste o no, quien se salta la ley va a la cárcel. Incluso cuando la ley es injusta como sucede con la Ley del aborto y la Ley de Violencia de Género o la pretendida Ley Mordaza LGTB. Comprendo que los catalanes independentistas lo vean como algo represor, pero se supone que la ley es igual para todos y es precisamente por eso de “la que la ley es igual para todos” (de lo que disiento) que no comprendo por qué todavía no han detenido por el mismo motivo a los primeros responsables de lo que hoy sucede: Forcadell, Puigdemont y Junqueras, eso es lo que verdaderamente me llama la atención.

Pero ser “los primeros responsables de lo que hoy sucede” no es ser los padres del mal, son solo los últimos de un largo proceso. Hay que retroceder unas décadas, unas cuantas legislaturas, cuando el ex honorable Jordi Pujol comenzó con la cantinela de “España nos roba” para chantajear a gobiernos débiles y sacar de ellos lo más posible y superar la barrera de los presupuestos Generales del Estado, por ejemplo. Primero el Pujol y luego el Artur Mas que siguió la misma senda. Partido Popular y PSOE se metían en la misma cama con ellos para ganar sus favores y desde entonces Aznar hablaba el catalán en la intimidad… ¿se acuerdan?

La sensación que tengo es que desde la era Pujol, los catalanes han sido envenenados con odio en vena para justificar su corrupción y los sueldos que jamás tendrán los catalanes, porque fíjense que la que menos cobra de la plantilla política catalana es la pobre Anna Gabriel por su trabajo de parlamentaria con 73.144,24 euros/año; Francesca Guardiola como embajadora (de Cataluña) 80.589,54 euros/año; Gabriel Rufián, diputado, 105.150; Neus Munté (vicepresidenta), Oriol Junqueras y Raúl Romeva (Consejero de exteriroes) 109.633 euros/año; y Carles Puigdemont 136.834,74 euros/año. Mientras, el salario mínimo interprofesional para 2017 es de 707,70 euros y las ayudas sociales de subsidio de 426 euros, que proceden además de la caja de la Seguridad Social, es decir, de España, no de Cataluña. Ahora se comprende que la casta política mantenga el odio y la pobreza, para poder gritar: “es porque os roban en España”.

Lo que no comprendo todavía es que los diputados independentistas sigan yendo al Congreso de los diputados de España, sigan cobrando de ella y se declaren insumisos de la ley y del país que odian… ¿No resulta incoherente? El dinero no tiene “país” cualquier divisa vale.

Ingeniería política aplicada concienzudamente con el pueblo catalán. Creo que los catalanes no se lo merecen. Pero un sistema educativo desde hace décadas adoctrinando desde la mentira histórica; una red de medios de comunicación desde hace décadas comiéndoles la oreja y una recua de políticos desde hace décadas lanzando eslóganes que solo ejercen el odio para justificarse ellos mismos, ponen a sus ciudadanos en la trinchera, como carne de cañón.

Claves históricas del independentismo catalán (Grafite). César Alcalá. Este libro tiene ya unos años pero se mantiene joven y con las ideas claras. Se desglosa la evolución del nacionalismo o independentismo catalán desde sus inicios -mediados del siglo XIX- cuando se empezó a pensar en Cataluña como una nación y hasta nuestros días. A lo largo de sus páginas se verá cómo los principios básicos y estéticos, en los que se basaron los primeros políticos catalanes no difieren en mucho de algunos conceptos que hoy en día se barajan

Pastoreando conciencias. El adoctrinamiento político de la Transición. (Sepha). Víctor M. Pérez Velasco. Como digo en el artículo, “hace décadas” pero no solo en Cataluña, también se ha ido perfilando un nuevo ciudadano español donde la pedagogía política y las leyes han creado normas y nuevas costumbres. La consecuencia de la ingeniería política es una España sin valores, desunida y amasada en el conformismo. Este libro le da las claves de este proceso.

El privilegio catalán (Encuentro). Jesús Laín. Según la elaboración histórica catalanista, 1714 significó el final de la soberanía catalana y el comienzo de la opresión española. Sin embargo, fue precisamente entonces cuando comenzó la prosperidad de Cataluña, que pronto se destacaría como la región más industrializada de España. La política proteccionista benefició durante dos siglos a una industria catalana que gozó privilegiadamente tanto del mercado nacional como del colonial.

Humberto Pérez-Tomé Román

@hptr2013