martes, 26 septiembre 2017 Número de edición: 5266
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Juan Pérez-Foncea, escritor: “Sin España los Estados Unidos no existirían tal y como los conocemos ahora”

Juan Pérez-Foncea, escritor: “Sin España los Estados Unidos no existirían tal y como los conocemos ahora”
  • El escritor donostiarra ha escrito su última novela histórica  -‘Fuego en el Misisipi’ (Libros Libres)-  sobre la tan decisiva como olvidada ayuda de España a la independencia de EEUU.
  • “Nadie sabe que nuestra ayuda fue incluso superior a la francesa”, asegura Pérez-Foncea. La presencia española en el actual territorio de EEUU data de cien años antes de la llegada del Mayflower (con los colonos ingleses).
  • Y la primera ciudad de EEUU la fundó España en 1585, San Agustín de la Florida.
  • “Me atrevo a decir sin ningún complejo  –que es lo que nos sobra a los españoles actuales-  que cuanto más profundizo en la historia de España, más asombrado me quedo de su grandeza. Debemos estar muy orgullosos de nuestros antepasados”, asegura el autor.

Juan Pérez-Foncea (http://www.perezfoncea.com/) es un escritor donostiarra que en sus últimos libros ha querido divulgar episodios gloriosos de la historia de España, desconocidos incluso para los propios españoles. El primero de ellos fue ‘El Héroe del Caribe. La Última Batalla de Blas de Lezo’ (Libros Libres, 2012), novela histórica en donde narra la heroica y trascendental victoria del marino español frente a los ingleses en 1741. Esta novela obtuvo un gran éxito, llegando a colocarse como número 1 de ventas en Amazon.

El segundo de sus libros, ‘Invencibles’ (Libros Libres, 2014), es una novela histórica acerca de uno de los episodios más deformados de la historia de España: el de la expedición de la ‘Armada Invencible’ de Felipe II a las islas británicas y la subsiguiente derrota de la gigantesca “Contra Armada” inglesa en 1589.

Y en su tercera novela histórica,  ‘Fuego en el Misisipi’ (Libros Libres, abril 2017) acomete el reto de contar la decisiva participación española en la independencia de EEUU. En ella narra con viveza la crucial victoria del malagueño Bernardo de Gálvez, gobernador de la Luisiana, en la batalla de Pensacola; el apoyo económico de la Corona española, reunido en cantidad y tiempo inverosímiles, para el decisivo combate naval de Chesapeake; así como el constante apoyo logístico a los rebeldes, abriéndoles la navegación del Misisipi.

“En la independencia de EEUU, España hizo tanto o más que Francia”. “Entre otras cosas porque pagamos al ejército francés, al americano y al español”. “Todo el mundo asocia este acontecimiento a la ayuda francesa y al nombre de Lafayette. Nadie sabe que nuestra ayuda fue decisiva (tanto en victorias bélicas como en ayuda financiera) incluso superior a la francesa”, asegura Pérez-Foncea.

De hecho, como curiosidad cuenta que “España inundó EEUU de tal millonada de doblones, que Olliver Pollock, el comisionado del gobierno rebelde para recoger el dinero español, en su libro de cuentas, cada vez que recibía un nuevo ingreso proveniente de España escribía una “S” con las dos barritas verticales: las dos barras (luego se simplificaron a una sola) son las columnas de Hércules de nuestro escudo y la “S” es la orla con el lema “Plus Ultra”. Y es que en los doblones españoles, o reales de a ocho, aparecía –lógicamente- el escudo de España. Estos doblones han sido moneda de uso común en Estados Unidos, hasta nada menos que 1857”. “Así que el padre del dólar es el doblón de a ocho español”. “Y en Wall Street, hasta hace pocos años, todavía las acciones se dividían en ocho partes, se contaban por octavos”.

Prosigue el escritor donostiarra: “España, así pues, pagó e hizo ganar grandes batallas decisivas para la independencia de EEUU. Washington en persona dijo “hasta que España no entre en la guerra no es posible alcanzar la victoria”. “Él era muy consciente de que necesitaban a la armada española, pues los ingleses eran superiores a los franceses en la mar”.

Todo esto ha quedado olvidado en gran medida porque a España no le interesaba ayudar públicamente a los nacientes EEUU. A España, por decirlo así, no le interesaba fomentar los deseos secesionistas en sus propios territorios americanos dando un mal ejemplo al ayudar a los rebeldes de las trece colonias. Francia podía hacerlo porque había perdido ya prácticamente todos sus territorios de América. Aunque, “posteriormente, en la independencia de Hispanoamérica, los que más se opusieron a ella fueron precisamente los indios, porque estaban muy bien tratados, contra lo que se dice”. “Fueron los criollos españoles, empujados por la masonería, quienes iniciaron los movimientos independentistas”.

De hecho, afirma el escritor, “ese deseo de pasar desapercibido hizo que en la batalla de Yorktown –la batalla definitiva donde se gana la guerra-, España no apareciera. Ahí estaban los barcos franceses, pero hay que decir que en la retaguardia estaban los españoles y que los barcos franceses dependían de la Armada española”. “Hasta tal punto es así que el bilbaíno don Diego de Gardoqui, primer embajador de España en EEUU, desfiló a la derecha de Washington en su toma de posesión por expreso deseo del propio Washington, que le invitó a hacerlo al grito de “jamás olvidaremos lo que España ha hecho por nosotros”. Y solo hubo un barco extranjero en ese acto: el Galveztown, regalo de los EEUU a don Bernardo de Gálvez, el principal artífice de la independencia de EEUU” y recientemente nombrado ciudadano honorario de ese país, título que sólo siete personas han recibido, entre ellas la Madre Teresa de Calcuta y Winston Churchill. Volviendo al acto de toma de posesión de Washington, incluso “las mujeres de Nueva York iban vestidas con tocado español, en reconocimiento a lo que España había hecho por los nacientes EEUU”.

La importantísima contribución española a ese episodio histórico norteamericano tuvo un lugar destacado, el  río Misisipi, que entonces era español porque formaba parte de la Luisiana: “A través del Misisipi hacíamos llegar todo tipo de ayudas a los rebeldes norteamericanos, en forma de mantas, armas, pólvora, dinero, uniformes, y así es como se pudo ganar a los ingleses, que controlaban el mar en la costa este de EEUU”, explica Pérez Foncea.

Pero no se queda ahí. El escritor destaca también que “la presencia española en EEUU ha sido muy extensa. El 85% del territorio actual de los EEUU ha sido España en algún momento de la historia, incluida Alaska, en donde nos encontramos con los rusos y en donde todavía quedan dos topónimos que dan prueba de ello: Valdez y Córdoba”. “Y la primera ciudad de EEUU la fundó España en 1585, San Agustín de la Florida. Llegamos a EEUU cien años antes que los del Mayflower, el nombre del barco que, en 1620, transportó a los llamados Peregrinos desde Inglaterra”.

En ese sentido, Pérez Foncea afirma que se halla inmerso en “esta batalla de dar a conocer la historia de España porque otros países se han preocupado de dar a conocer su historia incluso donde no la tenían. Por ejemplo, en Nueva York, cada 12 de octubre se llena todo de banderas italianas, en honor a Colón, cuando fue España la que descubrió América”. “La leyenda negra sigue en marcha, sobre todo en la propia España”. “Pero cuanto más profundizo en nuestra historia, me atrevo a decir sin ningún complejo  –que es lo que nos sobra a los españoles-  que es de una grandeza incomparable.

“Si una sociedad olvida su historia, esa sociedad nunca va a hacer nada en la vida”.  “Milan Kundera dice: ‘Para liquidar a las naciones lo primero que se hace es liquidarles la memoria, se destruyen sus libros, su cultura, su historia y luego viene alguien y les escribe otros libros, les da otra cultura y les inventa su historia. Entonces la nación comienza lentamente a olvidar lo que es y lo que ha sido. Y el mundo circundante lo olvida mucho antes’.  Esto es exactamente lo que pasa con España y es lo que yo, modestamente, hasta donde puedo, intento resolver”, concluye el autor donostiarra.

José Ángel Gutiérrez  
joseangel@hispanidad.com