lunes, 22 enero 2018 Número de edición: 5350
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Inmaculada Concepción

Sr. Director:

En la fiesta solemnísima de la Concepción Inmaculada de la Madre de Jesucristo Dios y hombre verdadero, es necesario hablar de pecado y de gracia, realidades fundamentales de las que el actual magisterio ordinario apenas  habla.

No faltan  acomplejados  en la Iglesia Católica que seducidos por lo políticamente correcto  nada dicen de la castidad, virginidad  por ser  dicen-algo negativo y frustrante. Más  aún el pecado original es considerado incluso en algunos centros católicos universitarios como un mito precientífico  opuesto a las fantasías evolutivas del ateísmo materialista.

Sin embargo   es imposible conocer el dogma de fe de la Inmaculada  Concepción  sino se admite algo tan fundamental como: Nuestra Señora nunca estuvo manchada por el pecado original, pero esto supone e implica que María fue llena de Gracia santificante desde el mismo momento de su concepción;  siempre gozo de la amistad con Dios.

El misterio del pecado original cuyas consecuencias enfermedad, dolor, muerte, han acompañado el ser humano durante toda  su historia  y que se manifiesta en el deseo de dominar  en el mundo del trabajo explotación, en el mundo de la sexualidad dominado por la explotación e ideología de género. La gran tentación del ser humano ha sido desde el principio  seducido por Satanás que no es un mito sino un ser espiritual  que se rebeló contra  su Creador e incita al ser humano  a seguir sus pasos  Odium Dei, para su perdición.

Aquí reside el significado del dogma de la Inmaculada,  en María contemplamos, como  a través de innumerables generaciones el rostro de la mujer tal como Dios la creó. Por eso su profecía  se ha cumplido: me llamarán bienaventurada todas los naciones porque el poderos ha hecho en mí grandes proezas.

Fidel García