jueves, 14 diciembre 2017 Número de edición: 5323
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Ideología de género. Por fin, Gil Tamayo arremete contra las leyes LGTBI

Ideología de género. Por fin, Gil Tamayo arremete contra las leyes LGTBI
  • El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal califica el proyecto de ley nacional de Podemos como “totalitario”.
  • Eso sí, miren ustedes por dónde, hasta ahora se había olvidado de criticar las 11 leyes autonómicas, entre otras, algunas del PP.
  • Es más, Gil Tamayo apoyó a Cifuentes cuando persiguió al Colegio Juan Pablo II de Madrid.
  • En aquella ocasión, la CEE dejó colgados a los obispos de Alcalá y de Getafe, y encima Gil Tamayo se ensañó con el director, Carlos Martínez.
  • ¿Qué ha cambiado? Que el Papa ha sido muy claro sobre la ideología de género.

Este lunes, la ideología de género ha vuelto a la actualidad, pues por fin, el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, José Mª Gil Tamayo (en la imagen), ha arremetido contra las leyes LGTBI de nuestro país. Y ojo, no sólo están en vigor en 11 autonomías, sino que ahora se está tramitando un proyecto de ley a nivel nacional.

En la rueda de prensa sobre la 110ª Asamblea Plenaria, Gil Tamayo ha señalado que el hecho de que la ideología de género se traslade a iniciativas legislativas y a la educación preocupa a los obispos españoles y es un “ataque frontal a derechos y libertades fundamentales”. “Las minorías merecen todo el respeto”, pero sus reclamos “no pueden convertirse en iniciativas legales que asfixian la libertad y ponen en peligro una serie de bienes (libertad de conciencia, objeción de conciencia, derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones…)”, ha añadido.

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal ha calificado el proyecto de ley LGTBI nacional, impulsado por Unidos Podemos, como “totalitario” porque “impone un pensamiento único a todos”, desde la escuela a los medios, pasando por múltiples ámbitos. Por tanto, “no posibilita la libertad de pensamiento”, siendo una ley “adoctrinadora”, que además “llega a instaurar una verdadera censura con visos inquisitoriales” al crear una agencia estatal con carácter punitivo.

Recuerden que el proyecto de ley amparado por Podemos permitiría la destrucción de libros y archivos ‘homófobos’… (así aparece en el artículo 96.4). Habrá que ver cómo queda tras la tramitación, que se lleva a cabo desde el pasado septiembre gracias a 202 votos a favor (incluidos los de Ciudadanos… que tanto claman por la libertad) y 124 abstenciones del PP. Y es que sólo el diputado popular Jorge Fernández Díaz y el de UPN, Íñigo Alli, votaron en contra de este proyecto de ley más propio del totalitarismo.

Las palabras de Gil Tamayo resultan una doble novedad: por un lado, rompe el silencio de los obispos españoles sobre la ley homosexualista de Podemos y por otro, miren ustedes por donde, ya no olvida criticar las 11 leyes autonómicas LGTBI (entre ellas están algunas del PP, como la de la Comunidad de Madrid).

Es más, en su momento, Gil Tamayo apoyó a Cristina Cifuentes cuando persiguió al Colegio Juan Pablo II de Alcorcón (Madrid). En aquella ocasión, Gil Tamayo se ensañó con el director de dicho centro, Carlos Martínez, porque había cosas que no debía decir… Y eso que el único delito de Martínez fue una carta por la que tuvo que dar explicaciones ante el mismísimo fiscal (¡menos mal que este no vio delito!) y recibió una multa de 1.000 euros. Además, la Conferencia Episcopal dejó colgados a los obispos de Alcalá de Henares y Getafe que no tuvieron reparos en criticar la ley LGTBI de Cifuentes.

Ahora, aunque con algo de retraso, los prelados españoles alzan la voz. ¿Qué ha cambiado? Sencillamente, que el papa Francisco ha sido muy claro sobre la ideología de género. Y por tanto, ellos deben ir en la misma línea.

Al hilo de este tema, no crean que 11 autonomías y Podemos han inventado la pólvora. El origen lo encontramos en la 43ª Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se celebró en Guatemala, entre el 4 y el 6 de junio de 2013, como bien recogió el fallecido Juan Claudia Sanahuja, el hombre que mejor comprendió el Nuevo Orden Mundial (NOM), en su libro Poder Global y Religión Universal. En dicha cita, se aprobó la Convención Interamericana contra el Racismo, la Discriminación Racial, y formas conexas de intolerancia” y la Convención Interamericana contra toda forma de Discriminación e Intolerancia”. Esta última, según Sanahuja, “nos obligará a modificar nuestras legislaciones para dar cabida a las pretensiones del lobby gay e implantar un totalitarismo homosexualista”. Además, añadía que “la Convención autoriza una amplia censura de prensa, que incluye Internet y los mensajes de correo electrónico, para todos aquellos que trasmitan contenidos considerados discriminatorios. Todo escrito o intervención oral opuesta o que manifieste disconformidad con el estilo de vida homosexual sería censurada y sus autores perseguidos”. ¡Sorpresa! Esto es lo que estamos viendo con las 11 leyes autonómicas LGTBI y con el proyecto de ley de Podemos en España.

Y aún hay más, Sanahuja señaló que “además, por lo que llaman discriminación inversa se podría privilegiar la condición homosexual y hasta exigir un cupo gay en empresas, en el cuerpo de profesores de colegios públicos o privados, etc.” De este ‘cupo gay’ ya ha signos en P&G, Vodafone o el IE, entre otras empresas ‘gay friendly’.

En otro orden de cosas, Gil Tamayo también ha hablado de Cataluña y ha comparecido con Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario de asuntos económicos de la Conferencia Episcopal Española (CEE), quien ha presumido de que han invertido “60 millones de euros en los últimos seis años en Trece“, un “proyecto pastoral estratégico”, ¿en serio? Una cifra inferior a los 1.325 millones dedicados en el mismo periodo a “actividades pastorales y asistenciales”, ha presumido.

Además, Barriocanal ha dado detalles del Fondo Común Interdiocesano y de los Presupuestos de la CEE para el próximo año. En estos últimos se incluye la partida de ingresos de alquileres de inmuebles (entre ellos, el edificio de Alfonso XI, sede de Cope), que asciende a 969.600 euros.

Cristina Martín

cristina@hispanidad.com