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El problema de Juan Carlos I no es Urdangarín, es Letizia

Esta es la historia de las tribulaciones de un Rey. Los valores de España, son su esencia cristiana –hoy, lo sé, mortecina-, su idioma que expandió, al igual que su fe, a todo un continente, su situación estratégica y la Corona. Sí, la Corona, que no en vano cuenta con una historia de 1.300 años y ha sido, a pesar de los pesares, la monarquía católica. En Iberoamérica, sobre todo en Argentina, aseguran que el tonto afán por hacer dinero de Iñaki Urdangarín puede terminar con la dinastía borbónica. No lo creo.

Veamos, SM la reina doña Sofía se marchó –motu proprio- para dejar claro que apoya a su hija Cristina y a su familia, es decir, a su esposo Urdangarín y a sus hijos, que van en el mismo lote.

La madre contradecía al hijo, porque lo cierto es que el Príncipe Heredero, convenientemente animado por su esposa, pretendió llamar al orden a SAR Cristina y a su esposo Iñaki. Su hermana le recordó que no es el jefe de la Familia Real y, ya de paso surgió el asunto de la “mutante” como se conoce en la Casa a doña Letizia Ortiz Rocasolano.

Y es que la Princesa de Asturias constituye el verdadero problema de SM Juan Carlos I. Veamos, se trata de modificar –basta un decreto- la composición de la Familia Real -no confundir con la Casa Real- tras el asunto Urdangarín. La norma es que la Familia Real está constituida por los hermanos, hijos y nietos del Rey, pero no por los parientes políticos, es decir, cuñados, yernos, nueras, sobrinos y primos. Hasta ahí todo claro: Urdangarín sale del Registro y, como ya hemos informado en Hispanidad, tendrá que defenderse él solito ante los tribunales y ante la opinión pública si llega el caso… y todo parece indicar que llegará, antes que después.

De hecho, el comunicado de Urdangarín, transmitido desde Washington por la agencia EFE, en el que el Duque de Palma asegura que defenderá su "honorabilidad e inocencia", al tiempo que excluye a su Familia y a la Casa Real de cualquier responsabildad en sus actividades, no sólo aporta soluciones sino que aumenta el problema. A la Familia Real ya la ha comprometido y si defiendes tu honor debes adelantarte a los lentísimos tribunales y hacerlo con datos, no con afirmaciones marmóreas, entrando en el fondo de la cuestión, por muy desagradable que resulte desnudarte ante la opinión pública. 

Ahora bien, resulta que, como futura Reina consorte de España, Doña Letizia no sólo es Princesa de Asturias sino, además, en caso de que alcance el cargo de Reina si su esposo falleciere, sería la jefe de Estado consorte hasta la mayoría de edad de su hija Leonor. ¿Puede expulsarse del registro de la Familia Real a quien puede ejercer como jefe del Estado? Desde luego, ella no está muy dispuesta. Su esposo tampoco. Además, el Rey y la Reina no despotrican ni contra Urdangarín ni tan siquiera contra don Jaime de Marichalar… pero no soportan a doña Letizia.

Se repite así el mismo problema de la ley sálica. Recuerden que cuando el insensato de Zapatero, de profesión feminista, pretendió modificar el acceso al trono de una mujer, el propio Felipe de Borbón tuvo que salir al quite, recordando ante las cámaras que él ya era el Sucesor y que, por tanto, la Constitución no debía ser modificada hasta que accediera al Trono. Lógico. De otra forma, la princesa Elena podía reclamar su derecho, en tanto que primogénita.

En cualquier caso, oiga, ¡Qué mala la suerte tiene su Majestad con yernos y nueras! Pero lo que le preocupa es la nuera quien no parece dispuesta a aceptar las servidumbres del cargo. Cada día menos. Un detalle: a los asesores de Zarzuela, más que las andanzas financieras de Urdangarín, les preocupa y ocupa que la futura Reina de España haya defendido el aborto y el homomonio en Chile. Ella es así de moderna.

Y encima, el entorno de Doña Letizia está aprovechando el “asunto Urdangarín”… a tope: ¡Jo, qué tropa!

Europa se aliena con el Nuevo Orden Mundial (NOM)

Con Juan Manuel de Prada hay que enmendar la definición que Salvador Dalí se otorgaba a sí mismo: “Como dibujante resulto mediocre pero soy un gran pensador”. No, Dalí sólo era un gran imaginador. Pensar, lo que se dice pensar, tirando a poco: daba rienda suelta a sus sentimientos que no a sus argumentos.

Por el contrario, Juan Manuel de Prada, cuya pluma no necesita elogios, es, ante todo, un gran pensador. Y pensador católico, de los que andamos muy necesitados. Las pruebas: su artículo del sábado 10 de diciembre en el diario ABC: “Nuevo Orden Mundial”. Guárdenlo en su hemeroteca, digital o vegetal,  porque merece la pena releerlo.

De Prada cuenta la historia de la reciente Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno europeos del pasado jueves, que se han rendido a la especulación financiera, a la que De Prada califica como el último cuerno de la bestia: “Hoy, señores, las vías están preparadas para un tirano gigantesco, colosal, universal, inmenso… un nuevo orden mundial tiránico que se impone sin resistencias físicas ni morales y que –¡oh misterio de iniquidad!- aparece a los ojos atónitos de las masas cretinizadas como la única solución posible para las catástrofes que él mismo ha originado”.

¿Y cómo opera la bestia en el siglo XXI? “Su estrategia salta a la vista: extensión del pánico mediante mecanismos especulativos, entre los Estados debilitados, que acaban entregando su soberanía para convertirse en lacayos obedientes del NOM y acceden a someter a sus súbditos a las privaciones más ímprobas bajo la amenaza de una estampida de los inversores, que sostienen la deuda hipertrofiada de tales Estados”.

La conclusión, el mejor análisis económico que he visto, a cargo de un autor no economista: las masas aceptan “acojonaditas todo tipo de ‘cambios estructurales’ o, dicho en román paladino, aumento de los impuestos y reducción de los salarios”.

Esta es la clave. Se lo diré de otra forma: Mariano Rajoy ha ganado las elecciones en un país con cinco millones de parados, salarios de subsistencia y una diferencia abismal entre retribuciones altas y bajas. Ahora bien, tras el “éxito” de la Cumbre europea, ¿Qué margen de maniobra le queda al nuevo mandatario? Ninguno. No podrá incentivar el empleo mediante la inversión pública, pues nadamos por encima del 6% y la Cumbre, el NOM, le exige que lo reduzca al 0,5% si no quiere ser sancionado por Bruselas. No podrá jugar con los impuestos, ni hacia arriba ni hacia abajo –esto último es lo deseable en España- porque Merkel y Sarkozy han impuesto la fiscalidad común al conjunto del continente. No puede salir del apuro con liquidez, porque la liquidez le estará prohibida, tanto si emite deuda como si le da a la máquina de hacer dinero, pues ha cedido esa soberanía en el Banco Central Europeo.

En definitiva, no puede hacer lo que necesita España: bajar impuestos y subir los salarios más bajos, especialmente el salario mínimo.

Para evitar este escape, la canciller Merkel se permitió el lujo, en rueda de prensa posterior a la Cumbre, de recordarle a Rajoy que España tiene un serio problema de competitividad (cociente entre productividad y costes laborales). Es decir, que tiene que congelar salarios o será castigado y, encima, se permite el lujo de achacarnos nuestra baja natalidad.

Pero vamos a ver, doña Angela: cómo pretende usted homologar a España con Alemania, cuando el salario medio alemán supera los 42.000 euros y el salario medio español está en los 22.000.

¿Es Cameron el malo de la película? Sí, en cuanto su principal motivo para negarse al acuerdo consiste en proteger a su City financiera londinense, ferozmente especulativa. Ahora bien, Reino Unido, con un paro mínimo, cuatro veces inferior al de España, optó por defender los salarios de los británicos: ¿Salario medio inglés? Más del doble que el español.

¿Y cómo van a fundar un hogar los joven españoles y tener descendencia si el salario mínimo español, por ocho horas de trabajo, se sitúa en los 641 euros, menos de la mitad del francés (1.320)? ¡Hay que tener cara, señora Merkel!

En cualquier caso, no se apuren: Rajoy no es que no pueda levantar la economía española, es que tampoco quiere porque ni se da cuenta de lo que está haciendo: tiene menos imaginación que Dalí y menos pensamiento que De Prada. Es otro esclavo sumiso del NOM.

Los mercados financieros, es decir, el imperio de los que viven de sus rentas, no de su trabajo, constituyen una de las armas favoritas del NOM, lo que otro pensador católico, el argentino Juan Claudio Sanahuja, describe como ingeniería social anticristiana. De Prada, utilizando la profecía publicada del profeta Daniel, habla del undécimo cuerno de la Bestia. Y sólo puedo añadir que la especulación financiera se ha convertido en uno de los instrumentos del puñetero cuerno pero que el objetivo final del NOM no es la instauración de la plutocracia sino la aniquilación del género humano.

El panteísmo disfrazado de ecologismo medioambiental. Es otro instrumento NOM para fulminar a la raza humana.

Por eso, aunque es preocupante que el NOM haya sometido a los Estados soberanos a la especulación global, no conviene olvidar que su objetivo final es la abolición del hombre. No hablo de la alienación del ser humano sino de la aniquilación de la raza humana. El objetivo final del NOM, el undécimo cuerno, es el aborto como sistema, hasta convertir la concepción en una patología. Por eso, Sahanuja habla de “ingeniería social anticristiana”: la bestia pretende neutralizar el mandato bíblico del Enemigo: “Henchid la tierra y sometedla”. El NOM no es otra cosa que el odio al hombre, hecho a imagen y semejanza del Creador. Todo lo demás son medios para lograr ese fin.

¿Lo conseguirá? Por supuesto que no: Cristo pierde batallas pero siempre gana las guerras. Pero, en el entretanto, ¡Vaya con el daño que está haciendo!

Posdata, me temo que necesaria. El Nuevo Orden Mundial no es una conspiración inspirada por una camarilla en los sótanos de la ONU (aunque Naciones Unidas es uno de sus mejores exponentes). El NOM no está dirigido por ningún ser humano porque no vivimos en la era de las conspiraciones sino en la era del consenso, lo que los norteamericanos denominan políticamente correcto. Los presupuestos NOM se imponen así: con toda la fuerza democrática del consenso. Sólo que en el siglo XXI se trata de consenso mundial, ergo carece de contrapartidas. Es decir, ¿El jefe del NOM es Satán? Por supuesto que sí. ¿Quién sino el padre de la mentira y primer enemigo del hombre iba a lanzar esta campaña sangrienta contra el género humano a quien tanto odia?

Por lo demás, la Unión Europea marcha de cine. El presupuesto solidario está congelado pero, eso sí, siempre hay fondos para salvaguardar las pérdidas de los extorsionadores financieros.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com

Hispanidad.com Actualizado en: 10/12/2011
Escrito por: Hispanidad
 
 
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