jueves, 14 diciembre 2017 Número de edición: 5323
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Guindos. Perdida la Presidencia del Eurogrupo, el ministro aspira a la Vicepresidencia del BCE. ¿Para qué?

Guindos. Perdida la Presidencia del Eurogrupo, el ministro aspira a la Vicepresidencia del BCE. ¿Para qué?
  • Ser el número dos del BCE tampoco es mucho porque el que manda es el presidente… y Alemania.
  • Y es que el titular de Economía se ha convertido en un ministro zombi.
  • Cada vez pinta menos en el Gobierno y busca refugio en Europea.

Aunque no es oficial, todo el mundo da por hecho que el español que ocupará la Vicepresidencia del BCE será Luis de Guindos (en la imagen). Incluso Televisión Española lo ha admitido este martes en su canal 24 Horas, y si lo dice la tele…

Lo cierto es que el ministro de Economía lleva tiempo buscando un puesto en Europa. Ahora bien, perdida la Presidencia del Eurogrupo -ha ganado el portugués Mario Centeno- Guindos aspira a número dos del BCE. No es mucha cosa, la verdad, porque el que manda es el presidente -actualmente, Mario Draghi-… y Alemania, esto es, Angela Merkel.

El mayor aliciente del puesto es pasar a ser el presidente cuando se retire Draghi en 2019, pero el hecho de ocupar el despacho de al lado no garantiza el ascenso, ni mucho menos. El nombramiento del máximo responsable del BCE depende de múltiples negociaciones entre países, principalmente Alemania, Francia e Italia. Sí, España sigue relegada a un segundo plano, por mucho que crezcamos económicamente.

El caso es que, con la vista puesta en Europa, Guindos se ha convertido en un ministro zombi. Y no sólo porque el Ministerio esté paralizado, como denuncian desde el PSOE, sino porque él pinta cada vez menos en el Gobierno.

Qué lejos quedan ahora los debates a los que acudía Guindos en representación del Ejecutivo en funciones, durante el primer semestre de 2016. El ministro, que había asegurado que no repetiría en el cargo, cambió de opinión y se empleó a fondo cuando Mariano Rajoy le prometió que recuperaría la figura del vicepresidente económico y que él sería el elegido.

Al final, ni una cosa ni la otra. Rajoy se dio cuenta de que no necesitaba un superministro económico porque ese papel lo podía asumir él directamente, más aún cuando los datos de crecimiento son positivos y se corre el peligro de que el mérito se lo lleve otro.

Desde entones, Guindos busca acomodo en Europa aunque sea como número dos de Draghi.

Pablo Ferrer
pablo@hispanidad.com