• Jamás un presidente norteamericano fue el objetivo de un acoso tan brutal.
  • Podemos hablar del primer acoso global, geográfica y temáticamente, de la historia.
  • Y si las feministas la han tomado con él, entonces mi admiración por Trump es definitiva.
  • Recuerden que siempre hay que estar enfrente de donde se ubique el lobby feminista.
Donald Trump (en la imagen) cumple un año como presidente de Estados Unidos. ¿Qué quieren que les diga? A mí este tipo empieza a caerme simpático. En primer lugar, porque jamás un presidente norteamericano fue el objetivo de un acoso tan brutal. Podemos hablar del primer acoso global de la historia, tanto desde el punto de vista geográfico como temático, de la historia. Y si las feministas la han tomado con él, entonces mi admiración por Trump es definitiva. Recuerden: siempre hay que estar justo enfrente de donde se ubique el lobby feminista. El espectáculo de todas las afectadas por el virus feminista, que centran sus iras en Trump como primer representante de la sociedad patriarcal, resulta un espectáculo instructivo. Está claro: Me gusta Trump. Brilla con luz propia respeto a toda la farfolla que le rodea. Eulogio López [email protected]