• Y eso nos lleva a algo muy simple: o más impuestos o menos prestaciones públicas... o ambas cosas a la vez.
  • Positiva caída del déficit público español (hasta el 1,5% del PIB). 
  • Ahora, el problema es la deuda pública, que ya está en el 100 por 100 del PIB.
Fuerte reducción del déficit público español que el 30 de septiembre se situó en el 1,5% del PIB, nada menos que 1,3 puntos menos que un año antes. España saldrá enseguida del procedimiento de déficit excesivo. Es decir, el pelotón de los torpes. Ahora bien, el objetivo Maastricht (3% de déficit fiscal sobre PIB) sólo es un paso intermedio hacia la ausencia de déficit de estado, presuntamente natural de todo organismo público. Más que nada porque las familias hacen lo mismo. Ahora bien, esa mejora del déficit, que tampoco es para tirar cohetes, se ha compensado con una deuda pública que se ha disparado. La deuda es hija del déficit pero tan fea o más que su padre. Dicho de otra forma: Occidente está apalancado. Y el futuro que le espera es de más impuestos o menos prestaciones públicas. Para algunos países, ambas cosas a la vez. Por lo demás, todo está en orden. Eulogio López [email protected]