• Retrasar la jubilación e incentivar la natalidad: las dos únicas soluciones.
  • Los ancianos de hoy son los primeros en haber tenido muy pocos hijos.
  • Y esa es la razón principal de la quiebra del sistema de pensiones: que no tenemos hijos.
De repente, millones de pensionistas se han dado cuenta de que cobran poco. En Madrid o en Bilbao, por el momento. Para ser exactos, las pensiones de los contribuyentes ya superan los 9 millones de personas, 9 millones de nóminas que hay que satisfacer cada mes y que ya rozan los 9.000 millones de euros. Y claro, han decidido que una subida del 0,25% es poco. Ahora bien, 9.000 kilos son unos cuantos kilos y cuesta dinero recaudar toda esa pasta. Quieren más dinero y lo quieren ya. Muchos de ellos se prejubilaron hace muchos años, lo que hundió todo el sistema de pensiones, con el famoso 25 por 3: veinticinco años para estudiar, 25 para casarse, 25 para trabajar y el resto para cobrar la pensión. Y así no hay manera. Porque claro, con una población envejecida, resulta que subir un 0,25% ya es toda una opción. Para solucionar el problema no hay otro remedio que retrasar la edad de jubilación e incentivar la natalidad con un salario maternal. Y si no, no es que se puedan subir las pensiones, es que lo que no se puede saber: que el sistema se va a la quiebra. Pero esto ningún político se atreve a decirlo. Así que podemos optar por subir las pensiones y no subir la edad de jubilación. Y así todos nos iremos a la quiebra, en nuestra totalidad y globalidad. Pero, en el entretanto, podemos seguir con la demagogia. Por cierto, los ancianos de hoy son los primeros en tener muy pocos hijos. Y esa es la razón principal de la quiebra del sistema de pensiones: que no tenemos hijos. Eulogio López [email protected]