• Las empresas europeas combaten con las americanas con un brazo atado a la espalda: no pueden apalancarse ilimitadamente.
  • Y los analistas, que son muy universales, entran en el juego: a las europeas le miden al gramo su apalancamiento, a los norteamericanos no.
En los últimos años, la nueva economía va comiendo terreno a la economía tradicional, pero como dice el refrán, más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Y además, ha surgido un enfrentamiento geográfico (EEUU vs. Europa), pues al otro lado del Atlántico, cualquier 'pringada' puede hiperendeudarse. Sin embargo, las empresas europeas combaten con las americanas con un brazo atado a la espalda porque no pueden apalancarse ilimitadamente. Y los analistas, que son muy universales, han entrado en el juego. Por ello, las compañías americanas tienen capitalizaciones millonarias, a pesar de que sólo venden expectativas, un valor que no va acorde a sus ingresos ni a sus elevadas deudas. Pero no importa. Un buen ejemplo de esto lo vemos en Netflix, una buena idea que triplica beneficios a costa de una elevadísima deuda: nada más y nada menos que de 64 veces el Ebitda. Mientras, en Europa, saltan todas las alarmas con cifras mucho menos relevantes. Una de las más observadas, y con lupa -no como Netflix-, es Telefónica, con un elevado apalancamiento, aunque el ratio de deuda neta sobre Ebitda es de 2,8 veces. Netflix es un éxito superapalancado; Telefónica es castigada en bolsa con una deuda diez veces más pequeña. En definitiva, la nueva economía se reduce a un pulso entre los dos lados del Atlántico, uno con demasiada manga ancha en lo referente a las deudas y otro muy controlador. Así no es de extrañar que salgan nuevas 'pringadas', pero ojo, se puede crear una burbuja y algún día podría estallar… Cristina Martín [email protected]