• Una pregunta: ¿existe un consenso de los obispos españoles para negar la autenticidad de toda aparición mariana?
  • Y, en general, de cualquier revelación extraordinaria.
  • Porque el filme no sólo está sufriendo el desprecio de los llamados "medios laicos".
  • Eso ya se preveía. Lo que asombra es la inquina de los confesionales.
  • Mucho me temo que el mensaje de los obispos españoles, parece marcado por cuatro tópicos tan gastados… que ya ni se discuten.

Hoy viernes, día 2 de febrero, se estrena Garabandal, sólo Dios lo sabe. Es curioso que hasta en ambientes clericales se hayan puesto a la proa contra un largometraje que ha empleado un tono narrativo, casi aséptico, sobre las apariciones de Santa María en la aldea de San Sebastián de Garabandal, en Cantabria, entre 1961 y 1965. Porque, en pocas palabras, resulta que en Garabandal los españoles perdimos una gran oportunidad de rectificar, una gran oportunidad de conversión. Por eso me asombran las informaciones que me llegan sobre el episcopado español, que parece empeñado en que nadie contemple una película que llama al corazón del hombre, realmente distinta y profesionalmente diseñada. No sólo es el desprecio de los medios 'laicos', que eso ya se daba por descontado. Lo que asombra es la inquina de los 'confesionales'. La pregunta es esta: ¿existe un consenso de los obispos españoles para negar la autenticidad de toda aparición mariana y, en general, de cualquier revelación extraordinaria? Porque entonces sí que estaríamos ante una curia -la famosa curia- que niega toda voz profética y que, encima, es incapaz de sustituir el llamado (obsérvense ustedes lo hispano que me he puesto con lo de 'llamado') de los profetas por el suyo propio, más que nada porque el mensaje de los obispos, con las correspondientes y gloriosas excepciones, parece marcado por cuatro tópicos tan gastados que ya ni se discuten. Hoy, Fiesta de la Purificación, también conocida de las candelas, por aquello de la luz que no se apaga. Lo que recuerda aquello de "pidamos por la iglesia, siempre necesitada de purificación y de conversión en sus miembros". Incluidos, creo, los miembros de la calle Añastro. Háganme caso: vayan a ver Garabandal, sólo Dios lo sabe. Eulogio López [email protected]