• Y de poco vale pedir perdón si no hay arrepentimiento.
  • El genial padre Loring lo resume así: "Dios mío, perdóname".
  • Tres palabras para salvarse…
  • Que suponen, además, una cosmovisión.
Merece la pena contemplar esta 'actuación' del padre Jorge Loring, el famoso jesuita recientemente fallecido.dios mio perdoname Jesuita vehemente, autor del libro Para Salvarse, con ediciones distintas para ellos y ellas, señal evidente de que Pedro Sánchez colaboró en la obra. Porque al padre Loring sí le preocupaba la ideología de género…  para rechazarla. Loring habla a gritos pero como lo que dice ya nadie lo dice, cae simpático de narices. Es un teólogo práctico, muy práctico, menos preocupado por la dogmática que la moral. Y así, habla de confesión, es decir, de confesarse. No es un mal objetivo dado que el mundo actual sólo tiene un problema: que no se arrepiente de nada. Y lo del mundo es un decir. Hablo, habla Loring, del hombre. Se refiere, también, a una cuestión muy particular, también en el ámbito político: la exigencia de pedir perdón pero, ojo, se trata de un perdón que no exige arrepentimiento. O sea, se trata de asumir la responsabilidad, una de las más solemnes chorradas inventadas por nuestros políticos. El problema es que sin arrepentimiento no puede haber perdón. Si lo prefieren, el perdón sin arrepentimiento del peticionario sirve de poco. La retórica jesuita del padre Loring repite, no sólo las palabras, sino también los conceptos y los modelos. Por eso, todos lo entienden y casi todos comprenden lo que dice. Por eso, media hora sobre un escenario para lanzar una sola idea y hablando de Dios, no aburre y se hacen imprescindibles para que el mensaje cale en la audiencia. Y era un mensaje de tres palabras: "Señor mío, perdóname", tres palabras que debemos pronunciar, especialmente, en la hora de la muerte, para salvarnos. La palabra Dios aúna la fe, la confianza y la cosmovisión de Dios. La palabra 'mío' introduce algo más importante: el amor. Y el perdóname, que debe conllevar arrepentimiento, es decir, que Dios me perdone… con 'me' de yo mismo. Tres palabras para salvarnos y también para cambiar el mundo. El vídeo merece la pena. Escuchar al padre Loring, constituye, además, un espectáculo. Eulogio López [email protected]