• Y la jerarquía eclesiástica no le ha defendido…
  • Por temor a ofender al lobby feminista, como se sabe de honda raigambre católica.
  • No es el varón domado: es el varón esclavizado por el Estado.

"Ha vuelto el padre", asegura, en portada, el semanario -un chollo para el ABC- Alfa y Omega, controlado por la archidiócesis de Madrid. Mentira. El padre no ha vuelto, es que le habían echado, hasta convertirlo en semental de usar y tirar. Y los sementales sólo sirven para la reproducción, no para la paternidad. Es más, es la reproducción que impone la mujer, al menos en cantidad. Los hombres menos escrupulosos y más rijosos aceptaron su nuevo papel y aquellos varones que tenían cabeza y corazón, además de entrepierna, se convirtieron en víctimas del sistema, del sistema político, más incluso que del sistema capitalista, aunque también. Y no, no ha sido el capitalismo quien se ha cargado al padre (se ha cargado otras muchas cosas pero no esa) sino la ideología de género, uno de cuyos elementos más peligrosos es el feminismo. Y sí, Alfa y Omega se nos ha vuelto feminista: ¿padres mejores en la era feminista? ¡Anda ya! En concreto, se convirtieron en víctimas de la violencia de género. La segunda sublime chorrada de Alfa y Omega es que el padre ha vuelto en la era del feminismo, y que la liberación de la mujer es muy buena para el varón. Genial: habrá que recordarle al muy católico semanario que todavía hay algo más tonto que un obrero de derechas: un hombre feminista. La ideología de género se ha cargado al padre y ahora se va a cargar a la madre. El hombre ha sido perseguido sin que la jerarquía eclesiástica (con excepciones, muy pocas), asustada ante la segura acusación de machismo, haya corrido en su auxilio. Ni tan siquiera es el varón domado, es el varón eslavizado por leyes como la aprobada por consenso en el Congreso Español (contra la violencia de género) donde un varón puede acabar en la cárcel por la mera acusación de una mujer, sin diligencia previa alguna. Que el lobby feminista, enemigo declarado de la Iglesia, se crezca es lógico: pero que los obispos le hagan la ola resulta curioso. ¿Que el padre ha vuelto? Sí, con unos buenos grilletes. Además, no se había ido: le habían echado. Y, al final, el ranking de damnificados es este:

  1. Los niños, si los hubiera, que con feministas nunca se sabe.
  2. La mujer, desamorada, degenera y desquiciada.
  3. Los varones que ven en la mujer algo más que un objeto de uso, que no de compromiso.

Eulogio López [email protected]