lunes, 20 noviembre 2017 Número de edición: 5305
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Electrificar el mundo y acabar con el petróleo: ¿con molinillos?

Electrificar el mundo y acabar con el petróleo: ¿con molinillos?
  • Es el gran debate del momento: acabar con los combustibles fósiles.
  • La enseña: el coche eléctrico.
  • Ahora bien, eso sólo es posible gracias a la energía nuclear.
  • Es la combinación con más futuro: energía nuclear (a ser posible, fusión) y baterías y métodos de carga apropiados.

Las petroleras (que ya no son 7 hermanas sino una docena de primas malavenidas) intentan mantener su negocio en un mundo dominado por la histeria del cambio climático, el calentamiento mental y demás apocalipsis civiles, un mundo en el que, en suma, las grandes petroleras no caen simpáticas.

Se busca acabar con los combustibles fósiles pero el motor de la historia es la comodidad humana, así que si prescindimos del petróleo tendremos que buscarle un sustituto. El sustituto ya está diseñado: la electricidad. Su emblema, el coche eléctrico, porque el elemento contaminante más evidente es el transporte.

Ahora bien, producir electricidad es un fenómeno complejo, caro y no extensible de forma indefinida. En otras palabras, si nos atenemos a las renovables como sistema de producción eléctrica, le aseguro que lo del coche eléctrico deberá esperar unos cuantos siglos.

En definitiva, la única manera de que la energía eléctrica alimente el transporte y el conjunto de las actividades humanas esenciales, hay que recordar que la única forma de generar electricidad de forma intensiva y asequible, es la energía nuclear.

Para ser exactos, el futuro sería la energía nuclear -a ser posible buscando la fusión controlada- e innovar en batería y modos de carga de energía eléctrica mejores que las actuales y de mayor autonomía.

Dicho de otra forma, la electricidad no podrá reemplazar al petróleo con molinillos y placas solares: sólo pensarlo provoca risa. El petróleo debe ser reemplazado por la energía nuclear.

¡Ah!, ¿tampoco les gusta a los verdes? Miren por dónde. Pues entonces sólo nos queda volver a la caverna. A lo mejor nunca debimos salir de ella.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com