jueves, 14 diciembre 2017 Número de edición: 5323
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El profanador Abel Azcona absuelto: el sacrilegio saldrá barato

El profanador Abel Azcona absuelto: el sacrilegio saldrá barato
  • El juez Otamendi sienta un peligrosísimo precedente al no ver delito contra los sentimientos religiosos.
  • Azcona robó 242 formas consagradas, se jactó de ello e hizo una exposición. Es un artista…
  • Y el magistrado califica a la Eucaristía como ”objetos blancos y redondos de pequeñas proporciones”.
  • Conclusión: sabíamos que Azcona quería ofender a los católicos, pero ahora sospechamos si el juez también lo pretende.
  • Y en el entretanto, claro está, Azcona aprovecha la sentencia para seguir mofándose de los cristianos en Twitter.
  • Lo que está claro es que ha comenzado la era del sacrilegio. Que sea breve.

Hace unos días, conocimos la sorprendente absolución del profanador Abel Azcona, que convirtió su juicio en un circo. Y es que el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona ha decidido archivar la querella, por lo que el sacrilegio eucarístico saldrá barato.

El juez Fermín Otamendi ha sentado un peligrosísimo precedente al no ver delitos de profanación ni de ofensa contra los sentimientos religiosos. Y eso que su decisión ha llegado casi ocho meses después de la sentencia, aunque simbólica, contra la portavoz del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, que fue condenada por atentar contra los derechos y libertades fundamentales. Por ello, Enraizados ha lanzado una campaña de recogida de firmas en Change para quejarse ante el CGPJ de que está defendiendo una profanación.

Ante este panorama, parece que a partir de ahora cometer sacrilegio puede salir aún más barato y podría haber barra libre, dadas la impunidad o la mínima condena comentadas. Recuerden que Abel Azcona robó 242 formas consagradas en templos de Madrid y Pamplona, se jactó de ello e hizo una exposición, en la que incluía fotografías de Cristo Eucaristía formando la palabra “pederastia”.

El magistrado Otamendi señaló en su auto que “Azcona aplicó a las formas un uso profano, pero eso no es suficiente para decir que existe delito”. Tampoco apreció delito “al no realizarse la exposición en un lugar de culto ni incitar al odio”. Además, añadió que “no se puede demostrar que cuando se hizo con ellas lo hiciera sin el debido respeto”. Claro que esto último es discutible porque el católico cuando va a comulgar se come al Santísimo, no se lo guarda.

Por tanto, el juez cayó en ciertas contradicciones, aunque al final optó por dar carpetazo al asunto y archivar la causa contra Azcona, así como la que había contra la concejal de Cultura de Pamplona, Maider Beloki. Eso sí, su decisión es perfectamente recurrible: de hecho, Abogados Cristianos ya ha anunciado que lo hará y se espera que también lo haga el Arzobispado de Pamplona y Tudela.

El magistrado refirió en su auto que la exposición podía ser criticada y no compartida, al usar “uno de los signos más sagrados de la religión católica”. Claro que hay que matizar que la forma eucarística no es un signo sino el mismo Cuerpo del Santísimo, el Dios encarnado. Otamendi también dio una de cal, al referirse a las formas consagradas como “objetos blancos y redondos de pequeñas dimensiones”. Conclusión: sabíamos que Azcona quería ofender a los católicos, pero desconocemos si el juez también lo pretende.

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Y en el entretanto, claro está, el ‘artista’ aprovecha la sentencia para seguir mofándose de los cristianos en Twitter. En la red social ha escrito, entre otros mensajes: “¡No nos calla ni Dios!”, “De ilusión también vive el hombre…” (enlazando el recurso de Abogados Cristianos), “Felicidad. Archivada la causa contra Abel Azcona al no apreciar delitos contra sentimientos religiosos ni de odio” (refiriendo una noticia de Eldiario.es, y “Después de un año de pesadilla, llega la tranquilidad. Paz cristiana”. Claro que en Twitter, también tiene contrarios, como el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, que afirmó: “Si el sacrilegio es libertad de expresión, la corrupción es economía de mercado”.

Lo que está claro es que ha comenzado la era del sacrilegio. Que sea breve.

Cristina Martín

cristina@hispanidad.com