miércoles, 17 enero 2018 Número de edición: 5347
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El Padre Gil: cuando la jerarquía eclesiástica abandona a los laicos

El Padre Gil: cuando la jerarquía eclesiástica abandona a los laicos
  • Ahora, el secretario general de la Conferencia Episcopal asegura que los obispos no pueden quitarle espacios a otros colectivos… civiles.
  • En plata, que los laicos den la cara mientras la jerarquía se mantiene en lo políticamente correcto.
  • Para el padre Gil, la ley LGTBI de Podemos es anticonstitucional.
  • Pero la función de la Iglesia no consiste en catalogar las normas por su constitucionalidad sino por su inmoralidad.

Es mi ídolo, el secretario general de la Conferencia Episcopal, José María Gil Tamayo (en la imagen), quien ha vuelto a demostrar su clarividencia. Según el secretario de los obispos tiene que hacer oír su voz. Eso sí, cosas tan vulgares como manifestarse se las deja a la sociedad civil, porque, asegura el padre Gil, “no van a suplantar a otros colectivos”. Además, ¿acaso no saben que está el PP en el poder?

Traducido: la jerarquía abandonará, aún más, a los colectivos laicos que dan la cara -y a veces se la rompen- por los principios cristianos. Para no quitarles su sitio y esas cosas.

Pues hombre, padre Gil, quítenles el sitio, que ellos estarán muy conformes. Porque resulta que la situación actual es la contraria: muchos cristianos coherentes se sienten, no ya abandonados por sus prelados, sino personalmente atacados por su actitud políticamente correcta. Sin ir más lejos, frente a los novísimos delitos de odio.

Y así, dado que de homosexualismo hablamos (aunque este concepto no lo cita el padre Gil) resulta que quien ahora califica la norma podemita de “autoritaria y anticonstitucional” es el mismo que abroncó al director del colegio Juan Pablo II de Alcorcón por negarse a permitir que, en seguimiento de la norma de la pepera Cristina Cifuentes, colectivos gays enseñaran a los menores justo eso que están ustedes pensando. Pues el secretario general de la Conferencia Episcopal Española abroncó al director del colegio mientras la presidenta pepera de la Comunidad de Madrid le llevaba a los tribunales. Debe ser el prototipo de ese católico laico al que Gil Tamayo ofrece ahora no robarle espacios. Para entendernos, el dire del cole se opone al homosexualismo y Gil Tamayo le regaña: achicando espacios.

Por cierto, Fray Gerundio, la función de la Iglesia no es denunciar las normas injustas por inconstitucionales sino por inmorales.

Eulogio López

eulogio@hispanidad.com