jueves, 18 enero 2018 Número de edición: 5348
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El desastre de una España envejecida. La relación cotizante-pensionista es de 2,1, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5

El desastre de una España envejecida. La relación cotizante-pensionista es de 2,1, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5
  • No a la prejubilación. Adecco destaca la necesidad de contar laboralmente con los mayores de 55 años para garantizar el mantenimiento de las pensiones.
  • Se ha producido un nuevo máximo histórico de envejecimiento en España (118%): ya se contabilizan 118 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16.
  • Todo lo cual contrasta con una de las absurdas propuestas de Podemos, jubilarse a los 61.

El Instituto Nacional de Estadística ha hecho públicos los últimos datos sobre envejecimiento en nuestro país que, una vez más, reflejan una tendencia que parece imparable: España ha vuelto a registrar un máximo histórico de envejecimiento, del 118% o, lo que es lo mismo, ya se contabilizan 116 mayores de 64 años por cada 100 menores de 16. Esta cifra supone un crecimiento de 2 puntos porcentuales con respecto al año pasado, cuando el índice de envejecimiento se situó en un 116%.

La Fundación Adecco ha analizado los datos y ha obtenido algunas conclusiones. Por ejemplo, que las regiones más envejecidas son Asturias (210%) y Galicia (192%), mientras que Ceuta, Melilla, Murcia, Andalucía y Baleares son las únicas regiones que presentan una mayor proporción de jóvenes.

En este contexto, la Fundación Adecco alerta del peligro que supone la discriminación de los desempleados mayores de 55 años pues, según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “La situación es crítica: si no apostamos por el talento sénior, se derrumbará nuestro Estado del Bienestar”. En este sentido, añade que “la prioridad nacional debe ser implementar mecanismos que permitan a los mayores participar en el mercado laboral, empezando por las empresas que, de forma improrrogable, deben cambiar su cultura y hacerla inclusiva para los sénior: si no lo hacen sucumbirán”.

Por otra parte, Mesonero alerta sobre la necesidad de estimular la participación de los sectores de la población hasta ahora más inactivos (mujeres, personas con discapacidad, etc.), para compensar la falta de relevo generacional y garantizar el mantenimiento de las pensiones.

La relación cotizante-pensionista es de 2,1, considerándose una ecuación sostenible a partir de 2,5. Si continúa esta tendencia, para 2052 se estima que, por cada persona inactiva, habrá poco más de una persona trabajando, lo que pone en peligro la sostenibilidad de nuestro sistema.

En línea con esta realidad, la edad de jubilación tenderá a incrementarse algo que, según Mesonero: “No hemos de percibir como un drama, sino como la consecuencia lógica de una nueva coyuntura económica y biológica, en la que aumenta la esperanza de vida: lo que es necesario, no obstante, es renovar la visión que se tiene de un trabajador sénior, haciendo hincapié en la riqueza que supone intercambio generacional para cualquier organización”.

Todo lo cual contrasta con una de las absurdas propuestas de Podemos, jubilarse a los 61.

José Ángel Gutiérrez
joseangel@hispanidad.com