viernes, 23 febrero 2018 Número de edición: 5374
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Duro Felguera, de mal en peor: el tiempo juega en contra para atinar con el comprador

Duro Felguera, de mal en peor: el tiempo juega en contra para atinar con el comprador
  • La prórroga de tres meses para renegociar la deuda es un parche en la crítica situación de la ingeniería.
  • BBVA no se ha sumado aún a la propuesta que permitiría liberar avales por 20 millones de euros.
  • La apoya el resto de los bancos, siempre que Duro reciba los entre 7 y 8 millones previstos por un proyecto terminado en Perú.
  • También esperó 10 millones por la venta de la sede en Madrid, finalmente frustrada.
  • La salida depende de la gestión de Acacio Rodríguez, que sólo ha recortado costes (de estructura por el cierre de la oficina en Houston).

Duro Felguera comunica este martes a la CNMV un acuerdo con los bancos acreedores, que lidera el Santander, para ampliar otros tres meses la prórroga para renegociar la deuda (standstill), en 360 millones. Es la única alternativa posible, atendiendo a la situación de la ingeniería, ciertamente delicada, y la posición de la propia banca en el proceso de reestructuración y saneamiento del grupo asturiano.

Ya contamos la semana pasada cómo la banca ha quedado pillada en Duro Felguera porque ni hay ofertas de compra en firme ni pueden llevarla a concurso de acreedores, básicamente, porque una ingeniería vale lo que valen sus contratos. ¿Concurso para qué, con qué activos?

Así las cosas, llega la nueva prórroga, hasta el 15 de abril, para seguir en el mismo empeño: encontrar un socio industrial que inyecte, vía ampliación de capital, dinero nuevo para reflotarla. La prórroga dada en septiembre estuvo supeditada a la dimisión del entonces presidente, Ángel del Valle, que se resistió, todo sea dicho, como un jabato.

Ahora bien, el horizonte de la empresa desde entonces no ha mejorado; más bien al contrario, ha empeorado, a pesar del relevo de Acacio Rodríguez (en la imagen), elegido por su experiencia en sacar a flote empresas en crisis, como adelantó Hispanidad.

Dicho de un modo muy rápido: el tiempo juega en contra de Duro Felguera porque cuanto más tiempo pase menos vale, aunque a nadie le interesa que eso suceda (especialmente a la banca que ha arriesgado inversión en créditos y por supuesto a Duro), salvo a los potenciales compradores, paradójicamente conscientes de la misma realidad: pagarían menos por entrar por la devaluación de la empresa.

A cambio de ese relevo, los bancos abrieron una línea de liquidez de 31 millones de euros, que permitía liberar avales anteriores y el desbloqueo de fondos pignorados de Duro Felguera para sostener su actividad y afrontar los pagos, entre ellos de las nóminas.

Pero todo sigue donde estaba, entre otras cosas porque de los 31 millones, 10 millones correspondía a depósitos aportados por Duro Felguera 10 millones por la venta de la sede en Madrid, aparcada por la falta de comprador. La alternativa encontrada han sido los fondos que Duro recibirá de un proyecto terminado en Perú (entre 7 y 8 millones) que permitirían la liberación de avales por 20 millones. Pero ese dinero, de momento, no ha llegado, y el acuerdo de firma no tiene, también de momento, el apoyo de BBVA.

La prórroga hasta el 15 de abril, eso sí, la han firmado todo los bancos: el Santander, la entidad con mayor riesgo financiero (54%), y el resto: CaixaBank, Sabadell, BBVA, Bankia, Banco Cooperativo Español y Liberbank. Durante “su vigencia se continuará desarrollando el proceso de negociación sobre vencimiento de deuda y garantías comerciales”, dice el hecho relevante.

A pesar de los dimes y diretes sobre la ingeniería y de las fuertes alteraciones del valor en bolsa, la situación es la que es, con una única oferta sobre la mesa, la del fondo británico Bybrook, mientras se sospesan otras opciones que no se acaban de concretar y de las que depende el futuro de la empresa. La cotización, mientras, que este martes cae un 2%, se ha disparado un 50% en 2018 tras el desplome del 70% en 2017.

Es parte de la solución en la que trabaja Acacio Rodríguez, aunque, de momento, lo único que ha podido hacer es recortar costes, simplificando la estructura (de ahí, la reducción del comité de dirección de 11 a seis miembros) o el cierre de la oficina americana de Houston, que costaba más de medio millón de euros anuales.

Entre los futuros socios, la banca, como ya informamos, ve con mejores ahora a TSK o Acciona -porque son del mismo sector y lo conocen- que a los chinos de China State (CSCE), que sólo buscan una licencia de actividad.

Rafael Esparza