miércoles, 22 noviembre 2017 Número de edición: 5307
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Disney, al descubierto (I). Una multinacional para los niños… y también una de las mayores organizaciones pro-gay

Disney, al descubierto (I). Una multinacional para los niños… y también una de las mayores organizaciones pro-gay

  • Teme que le ocurra lo mismo que a Mozilla Firefox: el consejero delegado tuvo que dimitir por haber donado ¡750 euros! en 2008 para una campaña contra el ‘gaymonio’.
  • La multinacional del entretenimiento se niega a entender la trascendencia y es presa del relativismo del nuevo ‘american way of life’.
  • Y es que cotizar en bolsa obliga, muchas veces, a torcer voluntades y apuntarse al sol que más calienta.
  • La chispa saltó con la ‘denuncia’ de los compositores de la banda sonora de ‘Frozen’: “Disney no admite las cosas religiosas y la palabra Dios”.
  • Paradójicamente, esa película, con dos Oscar, ha sido decisiva para que la compañía gane 217 millones más en el primer trimestre del año.

Disney es un imperio cinematográfico, de medios y de entretenimiento, que no entiende la trascendencia. En la línea más pobre del pensamiento políticamente correcto, arriesga en efectos especiales, pero nunca en la defensa de los valores naturales sobre los que todos -querásmolo o no- vivimos inmersos. La multinacional, que sirve contenidos a millones de niños, jóvenes y adultos en el mundo, fue noticia recientemente a raíz de las declaraciones de Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez, autores de las letras de la banda sonora de la película  ‘Frozen’ (en la imagen) en las que dejaron claro que la palabra Dios está prohibida en las palabras de las películas de Disney.

La noticia, sin embargo, queda incompleta sin algunos ‘detalles’ adicionales sobre esta corporación, que maneja unas cifras de vértigo. Este mes ha anunciado sus resultados. Disney ganó 1.380 millones de euros en el primer trimestre, 217 millones más que en el mismo periodo de 2013, fundamentalmente por el éxito de ‘Frozen’, ganadora de dos Oscar -a la mejor película de animación y a la mejor canción por el tema ‘Let It Go’-. Frozen se ha convertido así, sin que Dios aparezca para nada -curiosa paradoja- en la película de animación más taquillera de la historia, con una recaudación de 850 millones de euros en los cines de todo el mundo.

Además, según un estudio anual de ZenithOptimedia, Disney ocupa el cuarto lugar del ránking mundial por ingresos, con 14.320 millones de euros, de los grandes grupos de comunicación. Sólo le superan Google, DirecTV Group y News Corporation.

De las polémicas declaraciones de los autores de las letras de ‘Frozen’ publicadas en The Guardian se hizo eco en España Religión en Libertad. Según Robert Lopez y Kristen Anderson-Lopez, Disney es “uno de los pocos lugares que los que tienes que dibujar una línea donde no son admitidas las cosas religiosas y la palabra de Dios”. Vamos, que Dios está prohibido en Disney, para entendernos. Y la pareja oscarizada de músicos -casados también en la vida real- lo saben mejor que nadie.

Robert y Kristen  explicaron, en un programa de la National Public Radio (NPR), que Disney no es un entorno corporativo “limpio” y que barre para sí al prohibir que la palabra Dios aparezca en una película”.

La información de The Guardian explicaba también que la revelación del dúo musical podía responder a la ola de críticas contra Disney, “una de las mayores organizaciones pro-homosexuales en el país”.

En fin, como explicaba el crítico de cine José Luis Panero, estamos ante “una triste noticia para la industria cinematográfica que ve cómo poco a poco Hollywood censura contenidos a conveniencia, a cambio de una presunta ideología poderosa y dominante, que sólo es capaz de llevar a cabo el más ruin de los lobbies, es decir, el feminista. Y eso que el señor Disney dejó escrita y bien clarita su postura sobre la importancia de los valores religiosos en la sociedad y en su propia vida”.

Hay más indicios que refuerzan la tesis defendida por Panero. Como explicaron en su día Ariel Dorfman y Armand Mattelart, biógrafos de Walt Disney, en su ensayo ‘Para leer al pato Donald’ (1971), las películas del sello Disney se ajustaban inicialmente a la defensa de los valores del ‘american way of life’ (el modo de vida americano). Quizá ese ha sido problema de los herederos del proyecto, sobre todo cuando el ‘american way of life’ ha cambiado.

A eso hay que añadir que la compañía Disney cotiza en bolsa. No es malo en sí mismo (es una fuente de financiación), pero en muchas ocasiones tuerce voluntades para evitar campañas incómodas. Las servidumbres de los mercados especulativos son así. Le ha ocurrido recientemente al navegador Mozilla Firefox: su consejero delegado, Brendan Eich tuvo que dimitir este año, acosado por el ‘lobby gay’.

¿Cuál había sido el ‘pecado’ de Brendan?: donar 750 euros para apoyar, en 2008,  la iniciativa ‘Propuesta 8’, contraria al ‘matrimonio’ homosexual en California, hasta que la tumbó el Tribunal Supremo de ese Estado.

Mariano Tomás

mariano@hispanidad.com