jueves, 21 septiembre 2017 Número de edición: 5263
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Demasiadas preguntas sin respuesta sobre los atentados, al margen del mensaje oficial

Demasiadas preguntas sin respuesta sobre los atentados, al margen del mensaje oficial
  • Los yihadistas no despertaban sospechas, lo que cambia el rumbo de las investigaciones policiales.
  • Uno de los terroristas cobrara 2.000 euros al mes y residía en una vivienda de protección oficial.
  • No vivían en la marginalidad, aunque siempre puede haber un imán próximo que te absorba el seso.
  • Cuatro días antes de los atentados, cuatro de ellos viajaron a París, desvela el ministro francés del Interior.
  • Los cuatro detenidos ya están en la Audiencia Nacional y uno de ellos conocía todos los planes de más atentados.

Mientras la Audiencia Nacional ya interroga a los cuatro detenidos por los Mossos d’Esquadra por los atentados de Barcelona y Cambrils, al día siguiente de que fuera abatido el conductor de la furgoneta al grito de Alá es grande, comienzan a conocerse detalles sobre la vida de la célula yihadista que ponen los pelos como escarpias.

Los yihadistas, sabemos, preparaban más atentados y a mayor escala con furgonetas-bomba, pero sabemos poco de su vida, de cómo se fue gestando su radicación, al margen degradante papel jugado por el imán de Ripoll, Abdelbaki es Satty, uno de los muertos en Alcanar. ¡Un imán, encima, referente teórico para esa comunidad!

Sorprende, por ejemplo, que uno de los terroristas que cayó en Cambrils, Mohamed Hichamy, un joven marroquí de 24 años, tuviera un sueldo de 2.000 euros -por encima de la tropa de mileuristas que ha dejado la crisis en España- y viviera en Ripoll en una vivienda de protección oficial (VPO), como cuenta el diario Abc, lo cual contradice el manido argumento de que es la condición social -la marginalidad– la conduce a la radicalidad y a la barbarie.

Esos jóvenes, es más, que no habían despertado sospechas, marcan sin duda otro frente para las investigaciones policiales en la lucha contra el terrorismo. Sorprenden, por la misma razón, las declaraciones que se escuchan de los ciudadanos que han vivido junto a ese peligro sin detectarlo. O son muy listos -y demasiado peligrosos- o nosotros muy tontos -y demasiado ingenuos-, mientras las policías -por falta de coordinación o lo que sea- no están lo atentos que deberían. Lo de Alcana, con ese tropel de bombonas acumuladas es, en fin, de traca.

¿Integrados socialmente o no? Esa es otra cuestión, sin resolver. Los compañeros de los que trabajaban con ellos dicen que sí, que eran personas correctas y esas cosas que se suelen decir, aunque la realidad ha mostrado el veneno que albergaban dentro.

A la espera del trabajo policial con las nuevas pistas, será muy interesante lo que declaren los detenidos, estos días, en la Audiencia Nacional.

Uno de ellos, Mohamed Houli Chemal, estaba en el chalet de Alcanar durante la deflagración del material explosivo que alteró los planes de los terroristas. Es el único vivo que queda del comando y estaba al corriente de la masacre que preparaban.

Los otros tres detenidos fueron arrestados en Ripoll, donde vivían la mayor parte de los terroristas. No sólo Ripoll es foco de atracción para musulmanes que vienen a España. Lo es toda Cataluña, la autonomía con más población de esa religión, al mismo nivel que Francia.

Uno de ellos, Driss Oukabir, es el hermano de uno de los abatidos en Cambrils. Acudió a la comisaría para entregarse poco después del atentado de Barcelona. Otro, Mohammed Alla, es hermano del dueño del Audi 3 con el que los terroristas fueron a Cambrils. Y el último, Salh el Karib, es el propietario del locutorio de Ripoll en el que los terroristas compraron billetes de avión que él mismo pagó.

Y queda por saber, a falta de conocer también cuántos eran en realidad, si la célula recibió apoyo, nacional o internacional y el dónde y cómo, del mismo modo que lo pudo recibir también el conductor de la furgoneta que embistió en las Ramblas, dejando un muerto a machetazo después.

El ministro francés de Interior, Gerard Collomb, ha informado este martes, sin ir más lejos, que al menos cuatro de los terroristas se desplazaron a París unos días antes de los atentados, en concreto el 12 de agosto, en un viaje de “ida y vuelta muy rápido”, aunque pasaron la noche en la capital gala.

Collomb ha explicado que el mismo Audi 3 negro de las narices, el utilizado en Cambrils, fue detectado por las cámaras de tráfico de París por exceso de velocidad.

El mensaje oficial, sin embargo, llama a la calma, como si no hubiera un montón de enemigos potenciales más. Igual, en vez de taparse las vergüenzas, deberían empezar a esclarecer más cosas sobre ese yihadismo, de dónde procede, cómo se gesta y qué significa España para el islam. Es el único territorio en el que no han seguido después de ocuparlo durante siglo. No lo dice el que escribe sino todas las tribus terroristas islámicas que danzan por el mundo matando al personal por razones religiosas.

Rafael Esparza