miércoles, 17 enero 2018 Número de edición: 5347
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Cospedal, sin sorpresas

Sr. Director:

Nada más fácil para un periodista que entrevistar a la actual ministra de Defensa, Dolores Cospedal García (el “de” es añadido), dado que preguntas y respuestas suelen repetirse con pequeños matices y adaptadas al momento político.

Concretamente, en la aparecida en El Mundo del pasado domingo 17 y realizada por Marisol Hernández y Fernando Lázaro, se produce la lamentable circunstancia comentada. A continuación figuran una serie de comentarios glosando algunas de las contestaciones de la citada política con las cuales, obviamente, se puede estar de acuerdo o discrepar abiertamente.

-Afirmar que la garantía de que en las próximas elecciones del 21D, haya un Gobierno constitucionalista y no independentista del PP, cuando todos los sondeos de opinión le otorgan un último puesto en sufragios y diputados, supone cuando menos un tremendo despropósito como el del “finiquito en diferido” ideado por la ministra sobre el despido del extesorero Luis Bárcenas. Conviene recordar que tanto Sánchez Camacho como Albiol, representantes del Gobierno en Cataluña, hasta el momento solo han cosechado fracasos en dicha región.

-Aunque Cospedal García lo cuestione, la presencia y repercusión del PP en Cataluña ha sido prácticamente nula. Pagar las deudas de la Generalidad contraídas con los proveedores no ha servido para nada. En la época de Convergencia y con Puyol, las cosas eran totalmente distintas. Ahora, con Rajoy y a golpe de dádivas, nada o muy poco se soluciona.

-La aplicación del artículo 155 de ´la Constitución se demoró en exceso. Demasiado tiempo soportando insultos, descalificaciones y humillaciones sin mover un dedo. Cospedal García justifica la demora defendiendo, como siempre, la postura de Rajoy a tenor de las consignas del eterno asesor Arriola, cuya política de quietismo, lamentablemente, ha mantenido a Rajoy en la Moncloa hasta el grado de manifestar que se encuentra fuerte para afrontar una tercera legislatura. Esperemos que todo quede en una broma de mal gusto.

-Para Cospedal García, el único partido que puede garantizar que las cosas se hagan bien en Cataluña es el PP. Toda una falacia. Solamente podría lograrse un cambio social, político y económico en dicha Comunidad, por mucho que le moleste a la Sra. ministra, de la mano de Ciudadanos y su candidata, Inés Arrimada. Decir lo contrario es una burda mentira. La victoria del colectivo independentista nada solucionaría. Un simple vistazo a las encuestas, con independencia de quien gane las elecciones, reflejan que la diferencia en votos y escaños entre Ciudadanos y el PP es abismal a favor de los primeros, entre otras razones porque Cs no está emporcado por el estigma de la corrupción.

-Por  activa y por pasiva, a la pregunta de si le gustaría ser presidenta del Gobierno, una vez más, Cospedal García se salió por la tangente cuando nadie ignora, tanto dentro como fuera de su partido, que daría lo que fuese por acceder a La Moncloa. Pretende aparentar prudencia pero la ambición le corroe y disimularlo no es tarea fácil en su caso. Tiene muchos enemigos con independencia de que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, conoce sus maniobras. Su mantra para sacudirse la incómoda pregunta es siempre el mismo: me gusta ser ministra de Defensa. Siento un gran agradecimiento hacia el presidente del Gobierno y otra serie de sandeces similares, pero a pesar de la insistencia de sus entrevistadores, en ningún momento se ha manifestado sobre el mencionado tema.

-En lo que respecta al delito informático que ha supuesto la destrucción de los ordenadores de Bárcenas, Cospedal García, que no puede evitar su odio hacia el extesorero del PP, una vez más ha escurrido el bulto alegando que ”es algo sorprendente lo que ha sucedido con este tema”, negándose a decir nada más.

A la flamante y marcial ministra de Defensa y Secretaria General del Partido Popular, le habría resultado indiferente ocupar cualquier cartera ministerial. El objetivo era alcanzar el cargo. Podría ser entrevistada mil veces, pero resultaría una lamentable pérdida de tiempo porque sus contestaciones no variarían un ápice. No obstante, votantes, afiliados y simpatizantes, dudosamente la propondrían para regir los designios de los españoles… ¡Tiempo al tiempo!!

José-Tomás Cruz Varela