• El inversor y empresario estadounidense aumenta su participación un 55,2%: pasa de 9,8 millones a 15,227 millones de acciones.
  • Un paquete de la marca de la manzana mordida alcanza un valor de 1.295 millones de euros, según la SEC.
  • Y eso que siempre se ha declarado contrario a invertir en tecnológicas, al considerar que su valor es muy volátil… También es accionista de IBM.
  • Fueron Todd Combs y Ted Weschler quienes decidieron entrar en Apple en mayo: se rumorea que sucederán a Buffet al frente de Berkshire Hathaway.
  • El inversor estadounidense fue el único que se atrevió en apostar por una petrolera (Philips 66) con el crudo en mínimos y sin un futuro claro.
El estadounidense Warren Buffet (en la imagen) acostumbra a llevar la contraria al resto de inversores, por lo que se puede decir que es un inversor a contracorriente. La última muestra de ello la vemos en Apple, donde a pesar de las horas bajas de la marca, ha subido su participación, mientras otros inversores con George Soros y Carl Icahn han optado por irse. En concreto, a través de su vehículo inversor, Berkshire Hathaway, Buffet ha pasado de tener 9,8 millones de acciones de la tecnológica de Cupertino (California, EEUU) a 15,227 millones de acciones. Así, ha elevado su participación un 55,2%. Un paquete de acciones de la marca de la manzana mordida que alcanza un valor de 1.295 millones de euros, según la Comisión de Valores de EEUU (SEC), lo que supone un precio promedio de unos 85 euros por acción. Y todo esto a pesar de que Buffet siempre se ha declarado contrario a invertir en tecnológicas, pues considera que su valor es muy volátil… También es accionista de IBM, en la que invirtió por primera vez a finales de 2011. En mayo, Buffet matizó que fueron Todd Combs y Ted Weschler -antiguos gestores de fondos que se incorporaron al vehículo inversor en 2012- quienes decidieron entrar en Apple. No son dos nombres más, sino los posibles sucesores de Buffet al frente de Berkshire Hathaway cuando este deje la gestión, según se rumorea. Recuerden que Apple está en horas bajas. En los resultados de su segundo trimestre fiscal, vimos cómo la manzana perdía lustre por el declive del iPhone, su principal fuente de negocio. Y es que desde principios del ejercicio, parece que ha tocado techo: ahora todas sus esperanzas están puestas en el iPhone 7, que lanzará al mercado en septiembre, a pesar de la gran competencia que hay en smartphones, donde Samsung y Huawei pisan fuerte. Claro que a Buffet no parece importarle mucho debido a lo mucho que ha elevado su participación. Conviene mencionar que el inversor estadounidense fue el único que se atrevió en apostar por una petrolera (Philips 66) con el crudo en mínimos y sin un futuro claro el pasado mes de febrero. Cristina Martín [email protected]