• El patriarca de la Iglesia Católica Melquita con sede en Damasco, Gregorio III Laham, confirma los peores pronósticos.
  • "Para frenar ese flujo, que representará un peligro real para la Europa laica y para el que ustedes no están preparados, los cristianos y los musulmanes moderados de todo el mundo deben unirse para lograr la paz", vaticina.
  • Asegura que el gobierno de la familia Assad ha garantizado la libertad de culto a los cristianos en Siria.
  • "Los cristianos son perseguidos en todo el mundo, pero en algunos países del África Negra es incluso peor que lo que experimentamos en el Medio Oriente".
En Lugano (Suiza), Gregorio III Laham (en la imagen), el patriarca de la Iglesia Católica Melquita con sede en Damasco lanzó un verdadero grito de alarma sobre la guerra que sacude a su país desde hace casi cinco años, publica Swissinfo. Orador principal de la conferencia sobre la situación de los cristianos en Oriente Medio, organizada por la asociación 'Cristianos sin Fronteras', Gregorio III alertó: "Un verdadero tsunami se abatirá sobre Europa, el del éxodo de todos los desesperados y perseguidos que van a huir de la guerra y la estrategia de terror establecida por el Estado Islámico". "Para frenar ese flujo, que representará un peligro real para la Europa laica y para el que ustedes no están preparados, los cristianos y los musulmanes moderados de todo el mundo deben unirse para lograr la paz. Solamente una coalición internacional interreligiosa será más eficaz que las bombas, seamos conscientes de ello". Gregorio III Laham recordó la importancia de Siria en la historia del cristianismo, "nacido en Damasco", como precisó. Subrayó que, históricamente, el gobierno de la familia Assad ha garantizado la libertad de culto a los cristianos en Siria. Hoy, sin embargo, el avance de los combatientes islamistas amenaza la vida de sus correligionarios, particularmente en Alepo y Homs, ambas ciudades blancos de las tropas del Estado Islámico. "Muchos cristianos han sido masacrados en Oms y en el noreste de Siria, donde 33 aldeas habitadas por cristianos de rito arameo acaban de ser destruidas. Muchas iglesias fueron devastadas y hemos empezado a reconstruirlas. Desde el comienzo de la guerra civil, hace ya cinco años, podemos decir que solamente un milagro nos mantiene vivos, el de nuestra fe extraordinaria a lo largo de este calvario". Pero Gregorio III no piensa solo en los cristianos de Oriente Medio. Dirige también su solidaridad a los musulmanes moderados que viven bajo un régimen de terror: "En el Medio Oriente, todos los seres humanos están amenazados, vivimos en una especie de tercera guerra mundial y debemos trabajar juntos para poner fin a una tragedia que puede repercutir en toda Europa y en el mundo entero. La coexistencia entre los pueblos se ve amenazada, así como las perspectivas para las generaciones futuras y el futuro de toda la región". Al estimar que la comunidad internacional se ha mostrado hasta ahora "incapaz" de vencer a "los takfiri, esos extremistas bárbaros e inhumanos, probablemente sostenidos por algunos Estados occidentales", el patriarca de la Iglesia Católica Melquita de Oriente Medio decidió intervenir ante los obispos de Suiza y Europa para que movilicen a sus iglesias junto con el Islam moderado y presten ayuda a los sirios de todas las confesiones y de todos los partidos a poner fin a la guerra en la región. El mismo exhorto es válido para todo el Medio Oriente. "Solamente el retorno de la paz podrá frenar el flujo migratorio que amenaza a todas las comunidades. De lo contrario, la violencia y el terrorismo destruirán Oriente y Occidente por igual". Ampliamente ovacionado durante la conferencia de Lugano, el patriarca de Oriente Medio concluyó con estas palabras: "Nosotros, católicos del rito melquita, somos árabes, pero no musulmanes; orientales, pero no ortodoxos; católicas, pero no latinos. Y quiero recordar que los cristianos son perseguidos en todo el mundo y que lo que sucede ahora en algunos países del África Negra es incluso peor que lo que experimentamos en el Medio Oriente. Pero no hay que olvidar que la división del mundo occidental refuerza aún más el poder de los islamistas radicales". José Ángel Gutiérrez [email protected]