• Tenemos un problema: Soraya quiere seguir en Moncloa, Mariano también.
  • Nada de abandonar la política: la vicepresidenta aclara que su aspiración es mantenerse en el Ejecutivo.
  • El problema es que Rajoy también quiere. Él será cabeza de lista pero, además, si pierde, quiere ser líder de la oposición.
  • Sáenz de Santamaría dice esto porque cree "hablar por todos mis compañeros".
  • Según ella, todo el Gobierno está entusiasmado con "revalidar la confianza de los ciudadanos y seguir trabajando en el futuro".
  • El Marianismo se ha convertido en una máquina de poder, sin principio alguno.
  • Según la vicepresidenta, la reforma del aborto aún no ha concluido. Por tanto, el PP aún no ha incumplido su promesa electoral.
Hispanidad le pregunta a Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, si piensa retirarse de la vida política al finalizar legislatura. Hay muchos ministros -por ejemplo, Guindos, por ejemplo Montoro, por ejemplo Margallo- que así se lo plantean. Pero no Soraya. Es muy propio de la vicepresidenta que cuanto menos le apetece responder recurra a dos argucias: despersonalizar la cuestión, como si no fuera con ella, y arroparse en el plural. Esta vez lo hizo de forma implícita y expresa, todo a un tiempo: "Estamos, y creo hablar en nombre de mis compañeros (aseguró, mientras se volvía a la ministra Pastor y al ministro Soria, dos de sus rivales) trabajando para mejorar la calidad de vida de los españoles y aspiramos a revalidar la confianza de los ciudadanos y -por si no había quedado claro- seguir trabajando en el futuro". Traducción: que son felices siendo ministros, que quieren ganar las elecciones, quedarse en el Gobierno y, por si no había quedado claro, al menos con la misma categoría que ahora. Que se sepa, sólo Álvarez Cascos, en toda la etapa democrática, aceptó descender de vicepresidente a ministro. En cualquier caso, por si no había quedado claro, en "el futuro" quiere que siga siendo así. Ahora bien, tenemos dos problemas. Que el cabeza hueca de Pedro Sánchez está más que dispuesto a pactar hasta con Bildu si con ello llega a La Moncloa y que Mariano Rajoy, lo mismo que Soraya, quiere permanecer en el Gobierno (ambos en la imagen). Entendámonos. A Rajoy le bastaría con ser jefe de la oposición y mantener el aforamiento ante lo que pueda venir del Caso Bárcenas o de cualquier otro. Ahora bien, en principio la cosa de ser presidente del Gobierno le gusta mucho más. El problema es que, en cualquier caso, Rajoy está dispuesto a taponar el ascenso de su segunda. Y si es el partido quien echa a su líder tras perder las elecciones de diciembre, Soraya seguirá marcada como marianista para los restos. De hecho, en el partido no le quieren. A todo esto, el problema del PP, el de Mariano, el de Soraya y el de Cospedal, es muy otro. Consiste en que ha hecho dejación de sus principios y ya no se sabe en qué cree el PP ni en qué ideología se encuadra el partido: ¿democristiano, liberal, conservador, socialdemócrata? Por eso, sus éxitos como gestores del dinero público, que sin duda lo han tenido, no provocan el entusiasmo que deberían entre el electorado. Ejemplo arquetípico sobre los principios del PP: el de estos días, el aborto. Hispanidad le preguntara a Soraya si considera, a título personal, que el PP ha cumplido con su programa electoral con la mamarrachada de la mini-reformita aprobada ayer jueves por el Congreso. Podría haber dicho que sí, pero la vice no es tonta: sabe que eso no se lo cree ni el portavoz Hernando. El PP ha incumplido cobarde y flagrantemente un compromiso electoral con el derecho a la vida. Pues bien, Soraya, sin despeinarse, responde a Hispanidad que la tramitación parlamentaria no ha terminado, que aún queda un paso por el Senado y la vuelta al Congreso, antes de que la homicida mini-reformita se publique en el BOE. Eso después de toda una legislatura de tramitación. Naturalmente, el PP no nos va a dar ninguna sorpresa en el Senado. Ha ratificado la homicida normativa socialista y se ha buscado una excusa sobre la minoría de edad que, como se sabe, constituye la clave de toda la matanza abortera. Este es el problema del PP: que no cree en nada… al menos no cree en nada por lo que merezca la pena entregar el corazón y la vida. Eso que antes llamábamos principios. Y esta definición vale para Rajoy, para Sáenz de Santamaría y para muchos más. En el entretanto, Soraya y Rajoy constituyen un matrimonio de conveniencia. Eulogio López [email protected]