• Fue presentada por la familia de la fallecida, Ana Luque.
  • Mientras, en Alemania, el que fuera director financiero de Siemens, Neubürger, se suicida.
  • En Germania se pone en solfa la caza de brujas que puso en marcha Peter Lösher.
  • ¿Realmente Siemens es ahora una empresa más higiénica?
  • Y mientras, en Siemens España, Rosa García no logra despertar al gigante dormido.

Lo adelantó Hispanidad. La familia de Ana Luque, administrativa de Siemens España demandó a Fernando Ortega, secretario del consejo de Siemens España y mano de derecha de la presidenta, Rosa García (en la imagen), por acoso moral en el trabajo. El juez tendrá que establecer si existe un relación causal entre dicho acoso y el empeoramiento de su estado de salud que finalmente le conduce al fallecimiento.

Sea como fuere, lo cierto es que aunque Ana Luque estaba afiliada al sindicato corporativo de Siemens, quien dio la razón a su afiliada en sus críticas a Ortega, ha sido Comisiones Obreras, mayoritario en la compañía, quien ha decidido sumarse al proceso judicial que pone en la picota a quien muchos consideran el número dos de la compañía en España.

Que CCOO se sume a la denuncia tiene una relevancia procesal evidente, tanto de cara al trabajo de la Fiscalía como por el hecho de que supone un refuerzo para la acusación, hasta ahora circunscrita al ámbito familiar.

En paralelo, se acaba de suicidar en Alemania el que fuera director financiero de Siemens, Neubürger, acusado de sobornar al sindicato IG Metall, práctica, al parecer, bastante común en Alemania. Neubürger fue una de las víctimas de la operación de limpieza llevada a cabo por Peter Lösher, con el objetivo de que Siemens dejara de ser la multinacional de los sobornos en todo el mundo. De hecho, muchos se preguntan hoy si la ruidosa operación de Lösher ha hecho de la Siemens actual una empresa más higiénica, mejor, más ética.

Y todo ello en un momento en que Siemens se recupera a nivel mundial pero no así en España. Rosa García no consigue cambiar clientes públicos (en baja por los recortes en obra civil) por clientes privados.

García entró con ese único objetivo: más clientes menos pendientes del presupuesto público.

Por el momento, ha conseguido que los viejos se vayan y que los nuevos no vengan.

Eulogio López

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