• El Santander se ha beneficiario de una felonía financiera que le traerá a Europa y a España, multitud de demandas judiciales.
  • No es el autor del crimen, pero se beneficia de la herencia.
  • Sobre todo, de la clientela de activos del Popu.
  • Por lo demás, los resultados del primer trimestre, bien.
  • Crece en todas las líneas y marca la pauta del sector.
Después del inicio de mi artículo sobre los resultados del Santander correspondientes al primer trimestre, reconozco que no supe interpretar mi escalofrío. Si bien era por una crisis sistémica, en ella no entraba la entidad de Ana Botín como víctima, sino más bien como beneficiaria de una de las felonías financieras que se recordará a lo largo de años y de la que aún queda mucho por conocer. A la fecha, solo está claro que Banco Santander ha hecho el negocio de su vida gracias a que los reguladores europeos y nacionales dejaron que la situación de la liquidez del Popular se deteriorare para dictar una resolución que evitase, por una parte, que el FGD tuviese que hacerse cargo del pago a los depositantes, que el segundo en discordia, Bankia, se retirase de la puja por la imposibilidad de usar fondos públicos para su reflotación y por último, y más importante, que al Santander le saliese el negocio baratito. Pero bueno, todo acabará saliendo en la multitud de demandas que se están interponiendo por parte de los principales perjudicados en este "pastel": los accionistas y bonistas de todos los tamaños y nacionalidades. Por lo demás, día de fiesta ya que 3.616M€ como resultado neto a mitad del ejercicio, 3.605M€, sin el impacto de la incorporación del Popular, que representa por el banco que preside Ana Botín solo un 23,8% más que en 2016, da para muchas alegrías y celebraciones, y seguro que se están frotando las manos pensando en que se han quedado con un negocio al que, en el momento que saneen los activos improductivos, que era la "losa" que arrastraba el finado, le van a sacar una rentabilidad que nunca habían soñado en su propio negocio. Por volverse loco, hasta el margen de intereses se les ha disparado, un 11,2% más en términos interanuales y, junto con las comisiones 15,8%, han dejado un margen bruto de 23.939M€. Los costes de explotación aumentan un 6,8% y el margen neto queda en 12.844M€ que son 9.256M€ más que en 2016. A pesar de que las dotaciones para insolvencias han crecido en un 5,7%, la recuperación de activos en suspenso por 1.009M€, el aumento interanual ha sido solo del 1,3%. El ratio de morosidad de la entidad se ha cerrado en un envidiable 3,55%. 0,74pp menos que en 2016 y una cobertura del 72,7%. Para los que a estas alturas estén pensando que los datos son con las cifras del Popular incluidas, decir que es verdad pero que la incorporación es desde el día 7 de junio con lo que el impacto en la cuenta de resultados es poco significativo. Por áreas geográficas y de negocio, Brasil con un aumento del beneficio atribuido del 58% ha vuelto a ser la estrella demostrando una solidez en todos los aspectos tanto comerciales como financieros. Santander Consumer, aprovechando la ola de consumo por los relativos buenos datos económicos del país, aumenta un 13% su aportación, que es lo mismo que disminuye el beneficio en el Reino Unido, esta vez producto de extraordinarios por la venta de Visa Europa. El negocio en España también aporta un 103% más al beneficio, lo cual, sin extraordinarios, significaría un 17,1%. El resto de las áreas también han registrado crecimientos entre el 1,5% y el 28%. En cuanto a cifras de balance solo resaltar dos cifras que llaman claramente la atención sobre lo que ha sido la compra (regalo) del Popular (aquí se incorporan los saldos al 7, no como en la cuenta de resultados que es por el periodo del 7 al 30 de junio). El crecimiento en balance de los créditos a la clientela ha sido de un 41,9%, mientras en los depósitos de la clientela ha sido del 5,6%. Conclusión simple: en unos días, Bruselas y Madrid dejaron completamente desangrado al Popular como consecuencia de las campañas de pánico provocadas por el alud de filtraciones interesadas. Creo que, además, Banco Popular ha de agradecer eternamente el papel que ha jugado BBVA en esta historia, ya que con su primera valoración empezó todo este teatro. Recuerden, valoró el Popular -noviembre de 2016- en 6.500 millones de euros y estaba dispuesto a pagar 5.500. También el Santander ofrecía entre 4.000 y 7.500 millones de euros. Al final, lo compró por un euro (en la imagen José Antonio Álvarez, Ceo del Santander). Rodrigo de Silos [email protected]