• Si bien es cierto que el presidente de ACS ha logrado su objetivo: ingresar 430 millones de euros y, sobre todo, seguir desconsolidando la deuda asociada a esos activos.
  • Nada más comenzar a cotizar, el presidente de Saeta ha tenido que aclarar que la compañía cuenta con capacidad financiera para comprar más activos.
  • Los inversores españoles no lo ven claro: el 95% de los que han acudido a la OPV son extranjeros.

La salida a bolsa este lunes de Saeta Yield, la filial de renovables de ACS, ha sido un tanto decepcionante. El precio marcado para su debut en el parqué fue el más bajo de la horquilla (10,45 euros por acción), por lo que se podía esperar un repunte en su estreno bursátil. Nada más lejos de la realidad. Tras marcar un máximo de 10,74 euros, los títulos de Saeta se han dado la vuelta y han entrado en pérdidas que, apenas una hora después de debutar, han llegado al 1,44%, hasta los 10,30 euros la acción.

Ahora bien, el presidente de ACS, Florentino Pérez (en la imagen), ha logrado su objetivo: ingresar 430 millones de euros por unos activos que no ha logrado vender en cuatro años y, sobre todo, seguir desconsolidando la deuda de 2.600 millones de euros asociada a estos activos.

Nada más comenzar a cotizar, el presidente de la compañía, José Luis Martínez Dalmau, ha asegurado que la 'yieldco' "podrá abordar un rápido crecimiento del dividendo por acción". Y lo hará gracias a la adquisición de más activos renovables, para lo que cuenta, asegura, con capacidad financiera suficiente. Pero cuidado, porque esa capacidad de financiación radica en la posibilidad de apalancamiento que posee la propia compañía y dos de sus plantas termosolares, que carecen de deuda.

Pero claro, pagar un dividendo de 57 millones de euros aunque la empresa pierda 13 millones en 2015, y en 2016 sólo gane 32,5 millones, tiene un coste. Porque no hay que olvidar que, además del dividendo, tendrá que financiar la compra de activos, que no serán pocas. En dos años, ACS venderá a su filial otros 16 parques eólicos y otras tres plantas termosolares. Y eso hay que pagarlo.

Y los inversores españoles no lo ven del todo claro. De hecho, el 95% de los compradores -todos ellos institucionales, ya que la OPV no tenía tramo minorista- son extranjeros, el 30% estadounidenses y el 65% restante, europeos.

Pablo Ferrer

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