• Lo más destacable: la reducción de activos dudosos en 6.000 millones para 2020.
  • El plan es ambicioso: el ROE pasará del 7,3% al 13% en tres años, lo que implicaría un beneficio cercano a los 1.500 millones de euros.
  • Eso sí, como no se cumplan las previsiones macroeconómicas positivas…
  • Y el BCE no suba los tipos de interés…
El catetismo se está apoderando de las empresas del IBEX. Esta semana, dos casos: Iberdrola, que se llevó a Londres a los analistas residentes en España para presentarles allí, y en inglés, su estrategia para los próximos años, y el Sabadell, que este viernes ha presentado su nuevo Plan 2018-2020 también en Londres (en la imagen). Todo en inglés, por supuesto, incluido el documento remitido a la CNMV... española. Me dirán que los bancos de inversión más importantes del mundo están en la City y no les falta razón, pero Sánchez Galán y Oliu han ido a presentar el plan estratégico de dos empresas españolas, y eso no es lo mismo que ir de road show buscando financiación. Primera idea: Josep Oliu, Jaime Guardiola y Tomás Varela (en la imagen, de derecha a izquierda) no han despertado pasiones sino, más bien, todo lo contrario. A una hora del cierre bursátil, Sabadell cae más de un 3% en bolsa, hasta 1,75 euros por acción, con un Ibex en ligera bajada (-0,67%). Lo más destacable del Plan Director para los próximos tres años es la reducción de activos adjudicados y préstamos fallidos por un total de 6.000 millones de euros. Es la misma cuantía que el proyecto Sunrise en el Popular. ¿Recuerdan? Y lo quiere conseguir antes de 2021. El plan es ambicioso. Por ejemplo, prevé mejorar la rentabilidad del 7,3% (2017) al 13% (2020). Y lo conseguirá si logra quitarse esos 6.000 millones anteriores y si mejoran el negocio financiero y la eficiencia. Si se dan estas premisas, el beneficio del Sabadell en 2020 podría estar cerca de los 1.500 millones, muy por encima de los 881 millones de 2017. Todo esto es posible, sin duda, pero en un entorno favorable. Así lo contempla el banco, cuyas previsiones están en línea con las de la mayoría de las instituciones, también internacionales. Ahí, nada que objetar. Solo una cosa: si no se cumplen siempre nos quedará el (triste) consuelo de que todos nos equivocamos. Donde sí ha sido 'valiente' el Sabadell es en prever que el BCE subirá los tipos de interés no más tarde de marzo de 2019. Si lo hace, todos contentos. Pero si no… Pablo Ferrer [email protected]