• La empresa reconoce una aportación anual al fondo de pensiones de su presidente de 1,2 millones de euros anuales.
  • En 2016 Janli ha cobrado 1,8 millones de euros, en una empresa al borde de la liquidación por derribo.
  • Mientras, la empresa se quedaba a 2,5 millones de euros de entrar en disolución.
  • Y, naturalmente, cierra otro año en pérdidas (68 millones de euros), salvada por los bancos, que van capitalizando deuda… porque no saben qué hacer.
  • Y menos mal que no han capitalizado su fondo de comercio.
Siento repetirme como la cebolla con esta sociedad pero cada vez que he de escribir sobre los resultados de PRISA siempre acabo superado por la imposibilidad de controlar mi capacidad de sorpresa acerca de las barbaridades que en ella ocurren y, en especial, por los "esfuerzos" que su presidente, Juan Luis Cebrián (en la imagen), continúa perpetrando para arruinar el grupo. También, de la capacidad de aguante que tienen sus accionistas y deudores. Lo peor es que le siguen pagando y encima muy bien, además de los resultados, que luego veremos, que ya adelanto son lamentables y con trucos, como siempre, lo primero que miro en la CNMV es el Informe Anual de Remuneraciones, por curiosidad malsana. Janli se ha embolsado en el año, en una empresa en serias dificultades, prácticamente en derribo, donde los acreedores, en el 2016, recuperaron préstamos a la sociedad por 65,9 millones de euros (M€) con una quita del 16,02%, un grupo que obliga a las entidades de crédito a degradar la prelación de sus riesgos con PRISA convirtiéndolos en deuda subordinada que alcanza ya los 495,2 millones para lograr que no entre en causa de disolución. Y aún así, sus fondos propios vuelven a quedar a finales de 2016 a solo 2,5 M€ de esta situación. Y esto es lo bueno: que Cebrián se ha embolsado un total de 1,8M€, de los que 692 miles de euros lo han sido por incentivos debidos a la "buena marcha" de PRISA y aún queda en la recámara para cuando quiera hacer el favor a la sociedad y jubilarse, una contribución de 1,2M€. Ojo, porque Cebrián ya tiene acumulada para su pensión cerca de 50 millones de euros, a ese ritmo y contando los 40 años que lleva en PRISA. Y es que PRISA podría parecer que ha obtenido un extraordinario resultado, pero nada más lejos, y ya el 24 de octubre pasado escribí en estas mismas páginas mi temor de que para diciembre volvería a las pérdidas, y aquí están: 67,9 M€ de resultado neto, cierto que no han sido debidas al aumento de la amortización de los fondos de comercio, les infravaloré y han sido capaces de mantener la falacia de su valor y además elevarlos hasta los 593M€, que ya significan el 34% del total de sus activos. No quiero ni pensar la debacle si hubiesen aplicado su amortización. Los motivos de las perdidas empiezan por el mal resultado de la división de prensa que rebaja sus ingresos en un 0,6%, vamos que les empiezan a apretar las costuras, incluso a las joyas que podrían salvarles de la quiebra aunque solo fuese por el valor de sus cabeceras que, por cierto, en los últimos días empieza a escucharse el runrún de posibles fusiones con otras empresas mediáticas… también en dificultades. El total de los ingresos de explotación descendieron en un 1,2% respecto a 2015. El resultado de explotación, gracias al descenso de los gastos de personal en 24,1M€, ha podido crecer hasta los 133,5M€ que representan 12,7M€ más que en 2015, un 10,5% interanual. Los resultados financieros han mejorado, faltaría más, después de las quitas, las bajadas de los tipos de interés, la reducción de la deuda financiera en 286M€ y la mejora en los resultados de cambio (3,9M€ cuando en 2015 fueron -108,8M€). Y así han dejado el resultado antes de impuestos en 49,7M€. Pero esta vez la culpa la tiene Montoro y los ajustes a los que obliga el nuevo proyecto de ley aprobado a finales del ejercicio, que obliga a revertir los deterioros de las bases imponibles negativas y las provisiones por perdidas pasadas en carteras de inversión, que ha obligado a unos ajustes de 87,1M€ por el Impuesto de Sociedades. Ante esta tesitura, como buen contable creativo, Janli sacó su as de la manga y el 16 de noviembre lo enseñó en la CNMV: era el de Ediciones Santillana encima de la mesa anunciando unas negociaciones para vender la última joya. A mí personalmente me suena que los accionistas y acreedores están hasta el gorro de su prepotencia y de su sueldo y las presiones le han hecho mover ficha, veremos si es capaz, porque es el último puente y su voladura sería el abismo. Pero él siempre prevalecerá con sus lecciones de "ética" con el rancio olor a naftalina como cuando de la mano de González eran los albaceas de la España en la que prevalecía el "no sabe usted con quien está hablando". Decíamos ayer que los bancos y Telefónica ya están un poco hartos de la prepotencia cebriánica. Pero a él no le importa. Rodrigo de Silos [email protected]