• El efecto de las monedas ha tenido un impacto negativo de 28,2 millones de euros hasta marzo.
  • La constructora gana un 50% menos, por debajo de las expectativas del mercado y los bajistas se ceban con el grupo.
  • La deuda neta sube un 5,4%, hasta los 4.223,7 millones.
  • OHL es cada vez menos española: el 80,4% de los ingresos corresponden al exterior.
Después de la pasión mexicana y sus escarceos legales en el ámbito de la contabilidad de costes, OHL sufre de un auténtico dolor de muelas en su cotización, con todos los bajistas con los cuchillos afilados ante la presentación de resultados de este jueves. Perder ha perdido todo lo del año, pero después de estos resultados parece que todavía le queda algo de recorrido. A la baja, ciertamente. La noticia de que Arabia Saudí va a pagar, y da un plazo de 14 meses más al proyecto del AVE Medina a La Meca –lo más parecido a las aventuras de Lawrence de Arabia como infiltrado británico en las diferentes tribus árabes de la época, promoviendo levantamientos y escarceos libertarios–, no compensa el hecho de que los resultados del primer trimestre no levantan pasiones. En cualquier caso, sea por ello o sea porque Carmena ha parado los pies a la constructora San José y a BBVA limitando el macroproyecto de Chamartín, el sector de la construcción y de la obra pública no levanta cabeza, al menos de momento. Y eso se nota en los resultados de OHL y en la actividad y en evolución de sus diferentes segmentos. En concreto, de los datos intermedios presentados, la constructora logra un beneficio neto de 24,8 millones de euros y unas ventas de 956 millones, lastradas de manera importante por la evolución de las diferentes divisas locales en las que opera OHL. Hablamos especialmente del peso mexicano, del riyal catarí y del dinar argelino, lo que conlleva a una reducción del beneficio neto del 49,5%, por debajo de lo previsto inicialmente. En alguna medida, los riesgos de negocio en nuestro país se han trasladado a un riesgo de tipo de cambio que la entidad no gestiona adecuadamente. Por suerte el aumento de los beneficios por encima de lo previsto (7,4% frente a un 3% que vaticinaba el mercado) ha amortiguado la evolución del mercado de divisas. Crecimiento que se produce, fundamentalmente, en la división de ingeniería  y construcción (un incremento del 9,1% de ingresos). La cifra de concesiones, que asciende a 101,6 millones de euros de ingresos, ha tenido un descenso del 2%. A este respecto resulta interesante comprobar como el 80,4% de los ingresos corresponden a actividad en el exterior, por encima del dato del 77,5% del ejercicio anterior. EEUU y Canadá son los polos de actividad más importantes con un 29,1%, mientras España sólo representa un 19,6%. Mucho nos tememos que esta tendencia será creciente en el tiempo dada la inexistencia de un Norte gobernante en el futuro de nuestro país y, sobre todo, la falta de proyectos de obra pública interesantes. Diversificar está bien y es un reflejo del concepto político de gasto e inversión. Veremos si la promesa de un incremento del gasto de 96.000 millones que han hecho algunos que lucen coleta implica ganancias para los chicos del IBEX, toda una paradoja política difícil de explicar. Salvo que te nacionalicen, claro está. Estos datos conllevan a que el beneficio operativo bruto (ebitda) aumentara un 3,9%, hasta 264,1 millones de euros. Sin el efecto del tipo de cambio, el crecimiento de las ventas, del ebitda y del beneficio neto habría sido del 11,8%, 18,3% y 31,6%, respectivamente, una evolución más positiva de lo previsto. Y es que el efecto de las monedas ha conllevado a una reducción de los resultados de 28,2 millones de euros, un importante lastre para el grupo. Desde el punto de vista del balance, la deuda financiera mantiene una evolución invariable en el tiempo con una cifra igual a 4.223,7 millones, tras el saneamiento experimentado a lo largo del ejercicio precedente.  No obstante, el endeudamiento neto sí experimenta un cierto incremento del 5,4%, hasta los 4.223,7 millones. Finalmente, los cambios en el capital corriente presentan un comportamiento negativo de -356,5 millones de euros debido, fundamentalmente, a la variación de los acreedores comerciales. Estos cambios son las causantes del flujo de efectivo de las actividades de explotación. En definitiva, sea como fuere, D. Villar Mir, con ese ilustre segundo apellido, afronta un reto de gran relevancia. Cómo gestionar el riesgo político y económico a nivel internacional, y el efecto divisa en un entorno con tipos de interés negativos, encharcado de dinero y con un gobierno en negativo, por inasistencia, claro está. Rodrigo de Silos [email protected]