• Y la reforma del organigrama según lo previsto: más deberes para Imaz el mismo poder para Brufau.
  • Resultados de transición en el primer trimestre, afectados por el precio del crudo.
  • Eso sí, la deuda vuelve a mínimos.
  • Pero al mercado no le convence la capacidad de generación de recursos: quiere más.
Resultados de Repsol durante el primer trimestre: de transición, con caída del resultado y salvados gracias al equilibrio entre producción y refino. Libia y el precio del crudo no el sientan bien a Repsol y la Bolsa les ha castigado, a pesar del mínimo histórico de deuda y de que la petrolera que preside Antonio Brufau ha hecho justo lo que los analistas querían: que creciera en tamaño y, sobre todo me reservas. Lo ha conseguido, se supone, con la compra de la canadiense Talismán. Entendámonos, no es que con ello Repsol haya salido de la zona geográfica maldita, la de la inseguridad jurídica. Sí, Talisman es canadiense pero, ¿qué más da? Sus producción no está en la higiénica Montreal, ¿verdad que no? En cualquier caso, el reto ahora consiste en rentabilizar la compra de Talisman, que no es moco de pavo. Sí, se ha comprado cara, por más que Imaz trata de defender lo contrario, pero eso no quita que no se le pueda sacar rendimiento. Además, necesitaba salir de una posición atractiva para cualquier depredador. La absorción de Repsol, y como ya adelantara Hispanidad, va a servir para una remodelación del organigrama en toda la organización. El ceo Juan José Imaz tendrá más trabajo y Brufau el mismo poder. Ya saben: el modelo Herrhausen. Y rentabilizar Talisman no resultará sencillo. Eulogio López [email protected]