• Ahora bien, para que se cumpla tiene que ganar las próximas elecciones; él confió en que sí.
  • El presidente explica que no hay margen presupuestario para grandes proyectos de infraestructuras.
  • A las grandes constructoras no les queda otra que compensar el flaco negocio en España por contratos en el exterior.
  • Ya lo hacen: en el primer semestre, entre el 68% y el 93% de sus carteras totales este fuera y sólo en 13% en España.
  • ACS es el grupo con mayor volumen de obras fuera de España, seguida de OHL, Ferrovial, Sacyr, FCC y Acciona.
Las inversiones en el exterior de las constructoras españolas han sido la vía para sobrevivir en la adversidad tras la profunda herida en el sector durante los años de crisis. Primero fue el pinchazo de la burbuja inmobiliaria y después llegó el brusco parón en obra pública. Pero no van cambiar mucho las cosas en este último aspecto en la próxima legislatura. Lo aseguró el presidente Gobierno, Mariano Rajoy, a los empresarios españoles reunidos el 1 de septiembre en la cumbre empresarial hispano-alemana. Las razones que les dio Rajoy son claras: manda la austeridad y el Gobierno no tiene margen para afrontar nuevas y grandes infraestructuras, como se hizo hace tiempo. Ni se ha recurrido a esa vía en esta legislatura ni se hará en la siguiente. La premisa obligada, en cualquier caso, está supeditada a que Rajoy gane las próximas elecciones, algo que sólo se sabrá en diciembre. Él cree que sí, y así de lo dijo a los mismos empresarios. En suma: a las grandes constructoras no les quedará otra, si los pronósticos se cumplen, que seguir espabilando en lo que han hecho ahora: buscarse la vida en el exterior acudiendo y pujando por todos los contratos con posibilidades. Pero ya están en ello. Sólo en el primer semestre de este año, gracias a sus estrategia de internacionalización, ACS, Acciona, FCC, Ferrovial, OHL y Sacyr, las seis grandes que cotizan, sumaban una cartera de proyectos de construcción internacionales por un importe de 69.888 millones de euros, el 5,89% más que en el mismo periodo de 2014. No sólo eso. La actividad constructora de estas compañías fuera de España copa entre el 68% y el 93% de sus carteras totales y multiplica por siete la actividad que desarrollan en España (13%). La cumbre hispano-alemana discurrió en dos foros: el político y el empresarial. En el primero, Rajoy consiguió, como saben, su objetivo: un espaldarazo diplomático de Merkel a las tesis del Gobierno para frenas la deriva independentista en Cataluña. Y de paso, se ganó también algunos elogios por las reformas económicas emprendidas en la legislatura. El otro frente fue el empresarial. En esos encuentros participaron representantes de grandes grupos españoles -Ana Botín o César Alierta o García Sanz, de Volkswagen, por ejemplo-, y unos 400 empresarios de todos los sectores, figuras de las Cámaras de Comercio y de las organizaciones empresariales de los dos países. El mensaje para los constructores quedó claro, toca esperar, aunque, gracias a los contratos internacionales, están compensando la menor actividad en España. Durante el primer semestre, ACS ha sido la constructora con mayor volumen de obras fuera de España (45.362 millones de euros, el 93% de su cartera total), y en esa cifra no se incluyen las autopistas conseguidas por el grupo en Australia. Detrás están OHL, con proyectos por 6.164 millones, el 82% del total; Ferrovial, con 5.906 millones, el 76,8%; Sacyr, con 4.513 millones, el 84,8%; FCC, con 4.019 millones, el 70%, y Acciona, con 3.924 millones, el 68% del total. En esos cómputos tampoco están las autopistas logradas por Acciona y Ferrovial, en consorcio, en Australia, o las adjudicaciones de Sacyr en Colombia o la depuradora que FCC levantará en Egipto. Rafael Esparza [email protected]