• El general Sanz Roldán tiene la promesa de Sáenz de Santamaría para repetir.
  • Otros cinco años al frente de los espías.
  • Tras el distanciamiento con Moncloa, el responsable de inteligencia con el PSOE y con el PP busca repetir.
  • No se sabe si la inteligencia española vigila a los extranjeros, pero seguro que vigila a los nacionales.
  • Y Caracoles, la jefa de Gabinete de Soraya, procesa la información en su beneficio.
  • Rajoy no se inmuta: le encanta que Soraya y Margallo se degüellen entre sí.
  • Más que un partido el PP se ha convertido en una maquinaria de poder.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha firmado la paz con Félix Sanz Roldán (en la imagen), responsable del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Se trata del general del Ejército que ha dirigido a los espías con el PSOE, con el PP y probablemente lo haría con Podemos. Y es que en octubre vence el mandato y Soraya le ha prometido a continuidad, otros cinco años a pesar de su provecta edad, a cambio de mantener la excelente relación rota del 20-D. Porque no se sabe si el CNI vigila a muchos extranjeros pero está claro que vigila a muchos españoles, y la información que procesa Roldán la codicia la jefa del Gabinete de la vicepresidenta, María González Pico -Caracoles-, en beneficio de su jefa. Información utilísima, al igual que la de sus contactos en la lucha que la vice se trae con García Margallo, en el delfinato de Rajoy por si fuera 'necesario' sustituirle tras el 26-J. Por ejemplo, si todo dependiera de Albert Rivera y este exigiera que Rajoy fuera fulminando para pactar con el PP. ¿Diferencias ideológicas? Ninguna. Mucha más preparación la de Margallo que la de Soraya, ciertamente, pero nada más. En el PP actual la ideología no importa. Más que un partido el PP se ha convertido en una maquinaria de poder. Y a todo esto, ¿qué hace Rajoy? Ni se inmuta. Por dos razones. La una porque no se inmuta jamás, lo suyo es la indolencia. Y lo segundo, porque le encanta que sus colaboradores se peguen entre sí. Así le dejan en paz a él. Eulogio López [email protected]