• Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en aras de luchar contra la desigualdad e influidos por el economista francés Thomas Piketty, avalan este tributo confiscatorio.
  • El líder socialista aspira a recaudar 7.000 millones de euros, mientras el de Podemos calcula unos 2.300 millones. Actualmente, la recaudación es de unos 1.000 millones.
  • Paradójicamente, Zapatero suprimió este impuesto en 2008 porque recaía sobre las clases medias y no sobre los ricos, que tenían instrumentos para sortear su pago.
  • Sin embargo, lo recuperó en 2011 y 2012 por la crisis y el aumento del déficit. Rajoy decidió prorrogarlo y lo traspasó en 2013 a las comunidades autónomas.

Resulta bastante peculiar la postura de los dos principales partidos de la izquierda, PSOE y Podemos, respecto al Impuesto sobre el Patrimonio. Ambos partidos, como el resto, están inmersos en la tarea de atraer votantes en este año 'multielectoral', pero algunas de sus propuestas no son tan buenas para las clases medias como defienden.

En concreto, los líderes de las dos formaciones políticas mencionadas, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias (ambos en la imagen), se muestran partidarios del Impuesto sobre el Patrimonio. Una defensa de la que alardean como forma de luchar contra la desigualdad y en la que se ve que están muy influidos por las ideas del economista francés de moda y gurú de la izquierda, Thomas Piketty.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Este tributo no sirve para luchar contra la desigualdad como quieren hacernos creer, sino que es puramente de tipo confiscatorio: se paga dos veces por lo mismo. Es decir, el Impuesto sobre el Patrimonio grava cosas que también están sujetas a otros tributos, como el IRPF, el de Sucesiones y Donaciones o el Impuesto de Bienes Inmuebles.

Por todo ello, este impuesto perjudica, sobre todo, a las clases medias porque los ricos tienen bastante facilidad para eludir su pago. Por ejemplo, suelen tener su patrimonio a nombre de empresas, sujetas ya al pago del Impuesto de Sociedades. Pero no sólo eso, dadas sus características, este tributo penaliza el ahorro y desincentiva la inversión de las grandes fortunas. Por ello, lo más lógico hubiera sido suprimirlo, tal y como recomendó la comisión de expertos presidida por Manuel Lagares, aunque el Gobierno hizo poco caso a sus propuestas al plantear su reforma fiscal.

Pero parece que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no son conscientes de lo comentado y apuestan por el Impuesto sobre el Patrimonio para castigar a los ricos, pero ¡qué equivocados están! Además se atreven a dar cifras de la recaudación que esperan lograr. El líder socialista aspira a recaudar con este tributo 7.000 millones de euros, según declaró el secretario federal de Economía del PSOE, Manuel de la Rocha. Mientras, el número 1 de Podemos calcula un 0,23% del PIB, es decir, unos 2.300 millones. Cifras que superan y con creces a las actuales, pues la recaudación ronda los 1.000 millones.

La historia del Impuesto de Patrimonio se remonta a 1978, cuando se creó con carácter extraordinario, pero ya tiene 37 años de vigencia. Paradójicamente, cuando el socialista José Luis Rodríguez Zapatero era presidente del Gobierno decidió suprimirlo en 2008, haciendo caso a sus economistas de cabecera, David Taguas y Miguel Sebastián. El motivo fue sencillo: gravaba dos veces lo mismo y recaía sobre las clases medias y no sobre los ricos, que tenían instrumentos para sortear su pago. Aunque el político leonés abandonó el buen rumbo y lo recuperó en 2011, por la crisis económica y el aumento del déficit.

Por su parte, al llegar a La Moncloa, el 'popular' Mariano Rajoy decidió prorrogarlo y lo traspasó en 2013 a las comunidades autónomas. De esta manera, las regiones son las que fijan las tarifas, los mínimos exentos y las bonificaciones. Por ello, en Madrid, en la práctica no se paga, pues la deducción es del 100%, mientras que en Cataluña el impuesto tiene un tipo máximo del 2,75% y es donde es más alto.

Respecto a Thomas Piketty, hay que señalar que es autor del libro El capital del siglo XXI y defiende crear un impuesto que grave a las grandes fortunas (superiores a un millón de euros), con un tipo que en algunos casos sería del 80%. Una medida "para que paguen más los que más tienen", según el economista francés. Además pudo conversar el pasado enero con Sánchez e Iglesias en España, algo que le pareció maravilloso, dado que estos líderes políticos "son al mismo tiempo profesores universitarios".

Sánchez no respalda este tipo del 80%, pero sí apuesta por "un impuesto de patrimonio a nivel europeo que garantice la progresividad y la justicia social". Por ello, quiere "hacer una reforma que elimine las deducciones, que paguen los que más tienen".

Por su parte, Iglesias señaló que su encuentro con Piketty dio una "válvula de oxígeno" a Podemos, pues respaldó algunas de sus propuestas como la reestructuración de la deuda y también es partidario de forzar a Alemania a que se siente a negociar. El economista francés también hizo un guiño a la formación morada, ya que considera que su ascenso, como el de Syriza, "es una de las pocas buenas noticias políticas del espacio europeo de los últimos años" y que no hay que temer a estos partidos, sino "inspirarse en ellos".

Parece que Sánchez e Iglesias deberían olvidarse de Piketty y centrar sus esfuerzos en cómo reducir una deuda pública que no hace otra cosa que crecer, pues cerró 2014 en el 97,67% del PIB (1,033 billones), muy cerca del 100% del PIB y que podría resultar inasumible para las próximas generaciones.

Cristina Martín

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