• La deuda a corto plazo crece un 7,5% mientras que la caja que genera sus actividades ordinarias cae un 30%.
  • Al final, todos los trucos contables -sobre todo de desconsolidación de deuda- le estallan en las manos al presidente del Real Madrid.
  • El resultado recurrente, más bien el real, de ACS se desploma un 57%.
  • Preocupante es, también, la reducción del patrimonio neto del grupo, que cae un 10,8%.
  • Ahora, está a punto de quedar en evidencia la política de desinversiones de la constructora que, hasta el momento, han maquillado los resultados.
  • Y encima, el volumen de inversión está congelado. El futuro se presenta gris.

ACS es de ese tipo de entidades que inició su crecimiento a lo largo del ingente volumen de gasto político que nuestros gobernantes han ejercido durante las últimas décadas. Crecimiento que se materializó en una importante inflación de obra pública, obra que durante los últimos años sufrió una inquietante congelación que permitiera a la entidad la consolidación de sus actividades. Por suerte, el fútbol supone un buen sitio para hacer negocios y mantener activos los contactos ante posibles cambios en la legislatura, por lo que durante este tiempo lo importante ha sido y es para ACS mantener activa la llama para prender un fuego vigoroso cuando sea preciso, diversificando su actividad en busca de obra a nivel internacional. Dicha tarea parece que la ha desarrollado adecuadamente Florentino Pérez (en la imagen), dado que una gran parte de sus ingresos proceden del exterior, y en alguna medida dan por justificadas las giras de su equipo del alma por otros lares, tal y como hace el Circo del Sol.

Los datos de resultados de ACS de 2014 son un claro indicio de lo que contamos. El año pasado registró un importante descenso de sus márgenes como consecuencia de la reestructuración operativa que está llevando a cabo, así como de la ralentización de la actividad de servicios industriales y de la minería. El beneficio bruto de explotación, propio de su actividad, cayó un 12,9%, hasta los 2.466 millones de euros. Sin embargo, la fuerte reducción de las amortizaciones (28%) permiten que la reducción del beneficio de explotación sólo caiga un 2,6%, hasta los 1.598 millones de euros. De manera optimista, ACS considera, y así se lo hace saber a la CNMV, que sin considerar el cambio de perímetro de consolidación, sin considerar el impacto de los tipos de cambio y descontando el impacto de la puesta en marcha de FleetCo, el descenso del Ebidta sería sólo del 3,9%, mientras que el Ebit habría crecido el 3,1%. La filial australiana Leighton, dentro del sector de la minería del grupo, ha realizado una provisión de 458 millones con la idea de reducir el riesgo operativo de balance, lo que, evidentemente, afecta de manera negativa a su cuenta de resultados consolidada.

Los datos anteriores le han permitido registrar un beneficio neto de 717 millones de euros en 2014, lo que supone un aumento del 2,2% en comparación con 2013. La mejora registrada en sus actividades de construcción, que repuntó el 18,1%, fue una de las bases sobre las que se sostuvieron las cuentas, y permitieron soportar el estancamiento de los márgenes. Los servicios industriales aportaron 420 millones al beneficio neto, con un crecimiento del 0,5%. La división de medio ambiente consiguió un resultado de 72 millones, el 24,4% más, lo cual no está nada mal.

Por su parte, los ingresos del grupo se situaron en 34.881 millones, un descenso del 0,8% que, descontando el efecto del tipo de cambio y de la modificación del perímetro de consolidación, sería un 1,8%. Resulta interesante comprobar como el 84% de las ventas de ACS se realizan fuera de España. En este sentido, América del Norte representa el 34% de las ventas, Europa un 26%, Australia un 25%, Asia un 10%, América del Sur un 5% y África un 1%. España sólo representa un 16% del negocio, todo un éxito de internacionalización. En este esquema de segmentación geográfica, el efecto revalorización del tipo de cambio del dólar ha sido y es una agradable noticia para su cuenta de resultados, a la par que un complejo problema de gestión del riesgo inherente.

Dentro del sector de la construcción y la obra pública, lo realmente interesante es la cartera de obra futura. En este sentido, la cartera cerró el año 2014 en 63.320 millones, un 6,7% más aunque, descontando los citados efectos del tipo de cambio y del perímetro, habría caído el 2,9%.

Hasta aquí, todo muy aburrido. Pero hay cosas muy preocupantes en la información ha presentado ACS este viernes.

Su beneficio en operaciones continuadas (es decir, ya descontados los efectos del baile de sociedades que, con motivo de la reestructuración salen del grupo) cae en un 57,2%. Estas magnitudes de beneficios son las que cabe esperar que obtenga el grupo en el futuro, para un volumen de inversión que prácticamente no ha variado en 2014. En otras palabras: un beneficio un 57% menor para la misma inversión, no es sino una rentabilidad de los activos que cae en un 57%.

La entidad disimula esta realidad con los beneficios que le han reportado las salidas de compañías del grupo, por ventas ( 184,3%), y la reducción de accionistas minoritarios, cuyas retribuciones caen un 61% por dos motivos: son menos (-16,1%) y los beneficios en los que participan han caído, como hemos apuntado antes, mucho (-61,4%). Así, al final decimos que sólo se ha reducido el beneficio en un 2,2%.

Es preocupante la reducción del patrimonio neto del grupo (-10,8%) y los niveles de endeudamiento que presenta, a pesar de la manía de esta compañía de hablar siempre de endeudamiento neto y restar al mismo efectivo e inversiones liquidas, que no aclara si son redundantes (en cuyo caso nada que oponer) o necesarias (que es lo que sospechamos) para el normal funcionamiento del negocio.
El endeudamiento de verdad casi no se mueve (-0,2%) pero presenta un peligroso crecimiento el 'a corto plazo' ( 7,5%) y, especialmente, el bancario ( 60,6%). Es decir, la deuda total, que no varía, está más próxima a su vencimiento y para atenderla nos encontramos con una compañía que ha reducido la caja que generan sus actividades ordinarias en casi un 30%.



Rodrigo de Silos
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