• La sentencia considera probado que la señora no tuvo el conocimiento necesario de lo que contrataba.
  • La entidad había alegado que la cliente se negó a realizar los test de conveniencia o idoneidad.
  • Nada que ver con la realidad: esa señora había invertido desde 1984 únicamente en depósitos a plazo y libretas a la vista.

La Audiencia Provincial de Madrid (sección 13) ha condenado a Bankia a devolver los 87.100 euros que invirtió una anciana analfabeta en preferentes (más los intereses legales y las costas). La razón es sencilla: esa señora desconocía la complejidad de eso producto, que firmó en 2013 (con su huella dactilar) únicamente "por la confianza en el personal de la entidad". De hecho, desde 1984 hasta esa fecha no había contratado otra cosa que depósitos a plazo fijo y libretas a la vista. Según la sentencia, que anula un fallo anterior en sentido contrario (del juzgado número 53 de la capital), la anciana carecía de "conocimiento aquilatado, certero, total y asumido" para contratar el producto.

Es un episodio más, entre tantos, de personas 'engañadas' por la confianza en lo que les aconsejaban empleados de la caja, pero sin criterio real para decidir. En el caso de esta anciana no hubo ni test de conveniencia ni de idoneidad, exigencias elementales para contratar un producto de esa naturaleza, porque el sistema informático no lo exigió, según el testimonio en el juicio de una empleada de Bankia. Desde la entidad, sin embargo, se había alegado que la cliente se negó a realizar esos test.

Juan Ignacio Navas, socio-director de Navas & Cusí, el despacho que ha dirigido la defensa, a la anciana no se le ofreció la debida información "probablemente porque estaban presionados para convertir el ahorro de sus depositantes en capital social de la entidad".

La sentencia también considera probado que tampoco se informó verbalmente del elevado riesgo de la inversión. "No hubo un consentimiento libre, voluntario y suficientemente informado (…) Requería información completa, llana y entendible", concluye.

Rafael Esparza

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