• Y aún mejor: "Lo que yo sé es aumentar valor para el accionista".
  • No está mal, dado que el Popu se vendió por un euro.
  • "La acción está muy alta". Consiguió reducirla a la tercera parte.
  • Saracho le dice a una asombrada Danièle Nouy que "preparen el aeropuerto para el impacto".
La historia de Emilio Saracho, vicepresidente saliente de JP Morgan (en la imagen junto a Danièle Nouy),  y el español que más alto ha llegado en el universo de los grandes bancos de inversión norteamericanos, al frente del Banco Popular, pasará a los anales de las escuelas de ciencia económica, oh sí. A medida que se conoce la historia de su escaso lapso en el Popu sabemos que sentó cátedra, en seguimiento de sus cuatro máximas. A saber: 1.- "No tengo ni puta idea de cómo se gestiona este puto banco". 2.- "Lo que yo sé es crear valor para el accionista". Algo que quedó harto demostrado cuando cogió un banco que valía 4.500 millones y por el que se ofrecían 5.500 y seis meses después, los accionistas recibieron un euro. 3.- "La acción está muy alta". Cuando los astutos del Ministerio de Economía supieron esto, descubrieron que no había venido a sanear el banco sino a venderlo. Y Saracho insistía. "Hay que hacer una ampliación de capital que acudan hasta los muertos". 4.- La regla de oro: "Hay que acojonarlos a todos". Por todos se entendía a consejeros, directivos, empleados, accionistas y, sobre todo, al poder político. Así que, ni corto ni perezoso, se marchó a hablar con doña Danièle Nouy, una mujer de la que se ha dicho que si le das la mano te conviertes en estatua de hielo. Saracho empleó un símil aeronáutico: "Tiempo previsto para el impacto, enero de 2018. Deben ustedes preparar el aeropuerto para una emergencia". Naturalmente, Danièle Nouy extrajo una rápida conclusión: mejor era quitarse de en medio a Saracho en junio del 2o17 que esperar la caída del Popular en enero de 2018. No es de extrañar que cuando recogió su despacho en el Popular, Saracho reflexionara en voz alta: "Nunca dejas de aprender en esta vida. Yo en este banco he aprendido que no era tan listo como pensaba". Quod erat demonstrandum. Eulogio López      [email protected]