• Durante los seis meses con Emilio Saracho de presidente, el banco dividió su valor por tres.
  • Al final, a punto estuvo de colocarlo al mexicano Antonio del Valle, por 2.500 millones de euros.
  • Y encima gestionó fatal la liquidez y provocó que el BCE pensara en el Popular como conejillo de indias.
  • Para la liquidación de bancos en Europa, se entiende.
  • Es entonces cuando Ana Botín le advierte que ya no es interlocutor.
  • Y recuerden que el Santander había realizado seis meses antes una oferta multimillonaria.
Asegura el diario Expansión que el "Popular reconocía que era inviable el día de la resolución". No está nada mal, Expansión. Si el día antes de la intervención, con una pistola en la sien, no reconoces que estás muerto es que te van a matar. Aún más curioso resulta que el Banco Popular muriera por falta de liquidez, algo que, en el caso de un banco, en el siglo XXI, en Europa, es como decir que murió porque dejó de respirar. Y más aún si los ejecutores de Europa, la JUR, organismo paralelo al Banco Central Europeo (BCE), la entidad que ha creado, y rebasado, el océano de liquidez en el que habitamos, son los responsables de la intervención del banco. Se empezó hablando de liquidez y se terminó hablando de solvencia, porque claro, lo de la liquidez no justificaba una intervención y la venta por un euro cuando en bolsa valía 1.300 millones de euros. En cualquier caso: en tan sólo seis meses, con Emilio Saracho (en la imagen) al frente, el Banco Popular pasó de valer 3.900 a 1.300, es decir, dividió pro tres su valor. Y lo que es peor: lo puso al borde del abismo. Una perita en dulce para que el BCE experimentara en España la liquidación de bancos en crisis. Conejillo de indias, que le dicen. Expansión nos enseña el acta del Consejo, del último consejo del Popular. Hombre Expansión, a mí me hubiera gustado más conocer las actas del penúltimo Consejo, y del antepenúltimo… Hacía seis meses que Emilio Saracho, el gran fichaje de JP Morgan, había asumido la Presidencia. Es decir, que logró dividir por tres el valor de la entidad. Realmente formidable. Poco a poco, se revela el motor de la actuación de Saracho, que parecía empeñado, sobre todo a partir de abril, en reducir el valor de su propio banco. Dicho de otra forma, el hombre de la Morgan jamás pensó en sanear la entidad sino en dar el pelotazo. Al final, se vio tentado de entregarle el banco, por 2.500 millones euros, al mexicano Antonio del Valle, que lió a la familia chilena de banqueros Luksic, y que tan sólo un mes antes de la intervención compró el 3% del Popular. Pero eso ya no le servía a los eurócratas del monetario continental. Pero el Popular resulta condenado cuando el BCE deja de confiar en Emilio Saracho, que nunca se preocupó del saneamiento. Es entonces cuando Ana Botín le espetó a Saracho que se retirara de las negociaciones porque ya no le reconocía como interlocutor. Y recuerden que el Santander había realizado seis meses antes una oferta multimillonaria por el Popular, tal y como adelantara Hispanidad. Ha sido el desastre Saracho. Cuando ya en abril se le advierte del bajón de liquidez no acude al Banco Central Europeo (BCE). Es más, considera que esa crisis puede facilitar la venta. A la vista están los resultados. Es el desastre Saracho. Eulogio López [email protected]