• Nace otra burbuja: la de los 'cocos'.
  • Las exigencias del Banco Central Europeo nos abocan a una nueva crisis bancaria.
  • Porque, ¿cómo se van remunerar los carísimos recursos propios que están emitiendo ahora las entidades?
  • Dos ejemplos: Santander emite 1.500 millones de euros al 4,75% y Caixabank, 1.250 millones al 5,25%.
El Banco Central Europeo tiene una obsesión: evitar el rescate de entidades con dinero público. En otras palabras, quiere que sean los propios accionistas -y bonitas- los que, llegados el momento, carguen con el 'muerto'. La iniciativa no está mal en sí, pero ha derivado en una serie de exigencias que nos abocan a una nueva crisis bancaria. Nos referimos al colchón adicional de capital (Additional Tier 1 Capital o AT1) que exige ahora a las entidades para que, en caso de que vengan mal dadas, los bancos sean capaces de rescatarse a sí mismos. Es decir, mientras las entidades trabajan para cumplir las medidas de capital que entrarán en vigor el 1 de enero de 2019, el BCE ha establecido este nuevo requisito, por supuesto, obligatorio. Pero tranquilos, porque junto a al exigencia, desde Frankfurt se ofrece la manera de cumplir la norma: mediante la emisión de 'cocos' esto es, de bonos AT1 que computan como capital Tier 1 adicional. Estos bonos, sólo aptos para inversores institucionales, sólo se convertirán en acciones si el ratio de capital de la entidad baja del mínimo establecido. Ahora bien, mientras eso no ocurra, las entidades deben remunerar al inversor el interés establecido en cada emisión. Ahí radica, precisamente, parte del problema porque los 'cocos' no son baratos. Por ejemplo, el Santander, en la emisión de 1.500 millones de euros del lunes se comprometió a pagar un interés del 4,75% y Caixabank, en la emisión de 1.250 millones, deberá abonar un cupón del 5,25%. En otras palabras, la rentabilidad de los 'cocos' ponen en entredicho la rentabilidad para el accionista, además de suponer un mayor endeudamiento de las entidades. Y cuidado, porque los 'cocos' cotizan en el mercado secundario. Tienen riesgo para el inversor que recibe a cambio de una mayor remuneración, y también se prestan a la creación de una burbuja, la de propios 'cocos'. Pablo Ferrer [email protected]