• 2015 ha sido un año de violencia sin precedentes y de graves violaciones de los derechos humanos en Bangladesh.
  • Mujeres, niños y ancianos han sido golpeados y personas inocentes, asesinadas.
  • Las escuelas, instituciones, mezquitas, iglesias, activistas, misioneros... también han sido blanco de ataques.
2015 ha sido un año de violencia sin precedentes y de graves violaciones de los derechos humanos en Bangladesh. Mujeres, niños y ancianos han sido golpeados y personas inocentes, asesinadas. Las escuelas, instituciones, mezquitas, iglesias, activistas, misioneros... han sido blanco de ataques. "La intolerancia se ha manifestado de forma muy visible durante todo el año", dice a la Agencia Fides Rosaline Costala, activista católica que lleva años dedicada a la Comisión "Justicia y Paz" y que ahora es directora de la Ong 'Human Rights Trust'. "El aumento del extremismo religioso y de la intolerancia es una preocupación para todos nosotros. Por primera vez en Bangladesh han sido atacados y asesinados ciudadanos extranjeros" señala. "Ha habido un aumento en los ataques de los extremistas islámicos contra los libre-pensadores, bloggers, escritores, periodistas, misioneros, líderes religiosos, trabajadores de ayuda humanitaria. Estos incidentes han convertido al país en un valle de muerte. Durante el año, muchos han abandonado el país en silencio" continúa. Ha habido muchas víctimas, y además de los que han perdido sus vidas, señala, "doce sacerdotes y pastores, un obispo, 14 académicos y activistas de derechos humanos han recibido amenazas de muerte", explica. "El gobierno ha intentado varias veces controlar los medios de comunicación con la introducción de una ley que restringe la libertad de expresión. También ha bloqueado los canales de medios sociales como Facebook, WhatsApp, Viber, Twitter, Skype", continúa. "La vida de las minorías tribales y religiosas se ha visto constantemente amenazada por el acaparamiento de tierras" recuerda Costala. En tal situación, "los cristianos, la comunidad más pequeña en un país de mayoría musulmana, todavía aporta una contribución significativa en el campo de la educación, el desarrollo y la promoción de la justicia, la paz y los derechos humanos de los pobres y necesitados" concluye. Andrés Velázquez [email protected]