• Etapa fin de ciclo en el partido del Gobierno.
  • Al parecer, en Génova a nadie le importa el programa electoral.
  • Sin embargo, ya hay peleas por las listas electorales. Ahora hay menos cargos para repartir.
  • Y los "arenas", los viejos del lugar, exigen su sitio.
  • Pocos confían en las posibilidades de Mariano Rajoy.
  • Si acaso, más en una coalición con Ciudadanos, que eleve a Soraya a la Presidenta.
  • Pero eso es lo mismo que piensa Pedro Sánchez, empeñado en pactar con Ciudadanos, con Podemos o con los dos.
En el Partido Popular, en la calle Génova, por si lo quieren centrar, se vive en etapa de auténtica depresión, más bien en un Sálvese quien pueda que precede al hundimiento. Por ejemplo, a pocos les importa el programa electoral con el que deben comparecer a unas elecciones dentro de poco más de dos meses. Eso sí, preocupan, y mucho, las listas electorales, porque lo que está claro es que el número de escaños y cargos se va a reducir tras el 20-D. Además, hay que colocar a los viejos dinosaurios, muchos de los apartados de sus cargos por las elecciones municipales y autonómicas. Por ejemplo, el Senado, la cámara más inane, está solicitadísima. A estos veteranos se les conoce en Génova como "los Arenas", en referencia al incombustible vicesecretario general de la formación, Javier Arenas. Luego está lo de Dolores de Cospedal, cada día más perezosa para entrar en materia. Ya ha perdido todas sus ambiciones políticas, por ejemplo, la de ser vicepresidente. Los barones regionales no aparecen mucho por Génova, y Núñez Feijóo, el que más llamaba al partido, está convencido de que ha perdido su turno: difícilmente puede ser el candidato del PP. Para entendernos, ahora sólo hay tres personas que creen que el partido puede repetir en Moncloa… con ellos como presidentes: un tal mariano Rajoy, su segunda, Soraya Sáenz de Santamaría y, cómo no, el delantero centro del Alcoyano, Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid. Descontada Cifuentes, por razones obvias, la jugada de la segunda consiste en que el PP necesite un 21 de diciembre, de Ciudadanos para gobernar. En ese momento, Albert Rivera aseguraría que Rajoy es el pasado y que él, regenerador de la España corrupta, sólo podría aceptar a la joven y renovadora Soraya como presidenta. Pero ojo, conste que el líder del PSOE, Pedrito Sánchez 'Maravillas', ya conocido como Zapatero-bis, está en las mismas. El sanchismo está dispuesto a pactar con Ciudadanos, con IU, con Podemos y con las asociaciones de vecinos, las peñas madridistas y con todos a la vez con tal de superar al PP. En la España federal de Pedro Sánchez cabemos todos, siempre que su presidente sea Pedro Sánchez. En cualquier caso, hoy toca PP: y la moral en el PP esta por los suelos pero, sobre todo, nadie parece dispuesto a poner los medios para ganar. Los demás porque no quieren, Rajoy porque no sabe. Eulogio López [email protected]