• Ya no es tiempo de soñar caminos, ahora hay que tomarlos.
  • Se acabó el tiempo de la especulación: hay que pasar a la decisión, es decir, a la conversión.
  • Porque lo lógico es que entramos en una etapa donde nada será como antes. O sea, como ahora.
  • Europa tiene que elegir: o volver a Cristo o abrasarse.
  • Es una guerra civil, ni militar ni ideológica, sino de todos contra todos.
  • Y el yihadismo sólo es un instrumento.
Occidente se re-conmociona ante el nuevo atentado islámico. Un camión lanzado contra un mercadillo navideño. No puede comprender que los musulmanes se han convertido en un instrumento para recordarnos nuestra traición a Cristo. El mundo musulmán, el yihadismo, tan sólo representa un instrumento. El cristianismo actual, en especial Europa, semeja un queso agujereado por donde se cuelan todos los demonios. Pero los agujeros no los han traído sus enemigos, sino el propio Occidente. La matanza de Berlín, más las matanzas de Francia y antes la más importante, la del 11-M español, tienen por causa próxima al islam pero la causa última, y primera, es la falta, no ya de fe, sino de esperanza. Y el gran peligro de la desesperanza es la desesperación: hemos retorcido de tal forma nuestros principios que es como si hubiéramos vaciado el Portal de Belén con cualquier chorrada y encima intentáremos justificar el vacío. Es que Europa le ha dado la espalda a Cristo. Los yihadistas sólo cumplen su función. Al parecer, los europeos necesitamos que nos duela el amor. Hablamos pues, de una guerra civil en el Occidente cristiano. Ahora, Europa debe elegir: o una conversión que debería ser casi general y una vuelta a la fe en Dios o una mayor tribulación que la actual, una disolución de nuestra civilización, la más granada de la historia, y una guerra civil paneuropea de todos contra todos. No de la izquierda contra la derecha, ni de los ricos contra los pobres: más bien del mundo, aliado con la falsa Iglesia, contra la verdadera Iglesia, los fieles a Cristo. Y se acaba el tiempo para elegir bando. De lo que no cabe duda es de que éstas van ser unas navidades apasionantes. No habrá tiempo para el aburrimiento. Pero hágame caso: tome una decisión cuanto antes. El mundo se ha cansado de pensar. Ya no es tiempo de soñar caminos, ahora hay que tomarlos. Se acabó el tiempo de la especulación: hay que pasar a la decisión, esto es, a la conversión del corazón. Porque lo lógico es que entremos en una etapa donde nada será como antes. O sea, como ahora. Y para darse cuenta de que vivimos en etapa fin de ciclo, no hace falta leer la Biblia: basta con el periódico. La palabra clave es conversión. Eulogio López [email protected]