• Hasta ahora, este cargo lo ostenta el obispo de la Seo de Urgell junto al presidente de la República Francesa. Es decir, monseñor Joan Enric Vives y François Hollande.
  • La Jefatura de Estado de Andorra corresponde, "conjunta en indisolublemente, a los copríncipes, que asumen su más alta representación", según la Carta Magna andorrana.
  • Su poder es idéntico e importante en las relaciones exteriores, pero no implica funciones de gobierno. Por lo tanto, se trata de un poder simbólico y no ejecutivo.
Como les contábamos el pasado lunes, el rey de España se prepara para asumir el coprincipado de Andorra, junto al presidente francés. Algo que es cierto, pero que como es lógico, no es nada sencillo y requerirá de tiempo y de algún cambio. Lo primordial es que para que Felipe VI pueda convertirse en copríncipe de Andorra, es decir, en jefe de Estado del Principado, se debe modificar la Constitución de este pequeño país situado en los Pirineos. Se trataría de un gran cambio institucional, pues desde hace siglos, la Jefatura de Estado de Andorra reside en un bicefalia, es decir, en dos copríncipes (uno francés y otro episcopal español). Pero además implicaría un cambio constitucional, debido a que la figura de los copríncipes está regulada por ley, concretamente por la Constitución andorrana de 1993. Hasta ahora, el cargo de la Jefatura de Estado de Andorra lo ostentan, en igualdad, el presidente de la República Francesa, François Hollande, y el obispo de la Seo de Urgell, monseñor Joan Enric Vives. Este último es copríncipe desde que empezó su ministerio al frente de la diócesis de Urgell el 12 de mayo de 2003 y Hollande, desde que se convirtió en jefe de Estado (presidente) de Francia el 15 de mayo de 2012. El artículo 43.1 de la carta magna andorrana establece que la Jefatura de Estado corresponde "conjunta en indisolublemente, a los copríncipes, que asumen su más alta representación". Mientras, el artículo 43.2 señala que "los copríncipes, institución surgida de los pariatges y de su evolución histórica son, a título personal y exclusivo, el Obispo de Urgell y el Presidente de la República Francesa". Además, este último añade que "sus poderes son iguales y derivados de la presente Constitución. Cada uno de ellos jura o promete ejercer sus funciones de acuerdo con la presente Constitución". Dado este artículo no quedan dudas de que para que Felipe VI sea copríncipe debe haber un cambio de la Carta Magna andorrana. En la actualidad, el poder de Hollande y el de monseñor Vives es idéntico e importante en las relaciones exteriores, pero no implica funciones de Gobierno. Por lo tanto, se trata de un poder simbólico y no ejecutivo, pues este último recae en el jefe de Gobierno, es decir, en Antoni Martí, que fue reelegido el pasado 1 de marzo. Un último apunte. La Iglesia no tiene ningún interés en mantener el coprincipado, a pesar de que carece de poder político, pues su misión es de orden espiritual, según dijo el Papa hace meses. Cristina Martín [email protected]